
Hoy les toca a Michael Martínez Gonzales y a Baltazar Lantarón Núñez, participar en un proceso electoral regional, en procura, de que uno de ellos, asuma la gubernatura de Apurímac, que tal vez no se realice, en mérito a las inteligencias, de uno u otro, sino más bien, tras reflexionar, qué eficaces logremos ser, al proscribir el fundamentalismo político.
En los últimos procesos, la lucha por el poder político, ha generado serios antagonismos, entre las dos provincias más importantes de la región Apurímac: Andahuaylas y Abancay, o viceversa, cada cual defendiendo su opción, de que la autoridad regional, sea parte de su jurisdicción, y no del vecino, en ese objetivo se generan pugnas y se conciben divisiones
En gestiones anteriores, el celo de Abancay, orientó su mirada hacia su vecino Andahuaylas, como un defensor, que intenta cerrar su área, en procura que el delantero rival no le haga goles, llegando hasta a situaciones tan inverosímiles, como deponer al presidente regional por la rabia de que el gobierno, financiara un hospital en Andahuaylas.
Si Andahuaylas, obtenía importantes recursos, ante gestión de la autoridad regional; Abancay también los quería, y así han venido, de protesta en protesta; no le gustó –por ejemplo- que el Ejército Peruano, tuviera dos cuarteles; Los Chancas e Ingeniería, tampoco le agradó que el Colegio Militar tuviera su sede en la provincia de Andahuaylas y cosas así.
En tanto, de vez en vez, aparecen otras diferencias, como evitar que el distrito de Huancarama, sea adoptado por Abancay, y quieran hacerlo suyo, por la cercanía a la capital de la región; esta situación generó más de una revuelta, generándose marchas de pertenencia, aunque bien sabemos que los afectos generan acercamientos y familiaridad.
Pero las cosas se encuentran en el pasado. Desde la vez, que los diputados, cambiaron sus votos, en contra de Andahuaylas, cuando todo parecía indicar, que nuestra provincia sería la capital de Apurímac, por tener ingentes recursos naturales, que genera la producción de alimentos, mientras Abancay se acoge a mejor presupuesto por ser la capital de Apurímac.
Aunque esto, es historia, ha sido un obstáculo, para lograr la verdadera integración. Los ciudadanos de Abancay se sienten incas y los naturales de Andahuaylas son Chancas, empero, estos hechos difícilmente, inclinarán la balanza, Abancay apostará por su candidato, empero Andahuaylas se dividirá, pero al final determinará al nuevo gobernador.

