El presidente Pedro Castillo Terrones, parece que solo utiliza los estrados para confundirse, con su lenguaje enredado, complicando los conceptos y equivocándose reiteradamente, empero, se zurra de los opositores que lo critican, no logra entender que un mandatario es imagen del país, que requiere verlo con un pasito adelante asumiendo decisiones sabias y logrando ser respetado.
Castillo y el lío con el Sutep está dado, porque está en curso un proyecto de ley que no permitirá ingresos al gremio más grande de maestros, posee unos 300 mil afiliados, la consigna es que ningún maestro destine sus recursos a la derrama magisterial, con lo cual plantean que el Fedate-Movadef se erija sobre Patria Roja asociado al Partido Comunista (PC) captando a sus integrantes.
Para lograr ello, fue oficializada una nueva bancada de izquierda que desde el congreso apoyará a Castillo Terrones, se trata de la “Bancada Magisterial de Concertación” que mantendrá su línea política, pero seguirá planteando una nueva constituyente, pese a que ha sido archivado el proyecto, en tanto la nueva bancada estaría interesada que Fedate asuma la Derrama Magisterial.
De otro lado, respecto a José Pedro Castillo, la percepción es que solo escucha a Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre, quien ha logrado colocar ministros en el gabinete pero muy triviales, sin los méritos que se requiere para una gestión de calidad, los que llegaron no dieron la talla, en tanto el país sucumbe en una crisis social, política y económica, por la escasa inversión.
La población exige, que el mandatario tome “el toro por las astas” y procure vigorizar su gestión, entender que ya no es sindicalista, pues pareciera estar al otro lado de la calle, siendo presidente de la república, como tal, uno de sus deberes es dar solución a los álgidos problemas que enfrenta el país, pero lo que hace es contradecir su mandato, asombrándose por lo que pasa en la sociedad.
Solo le falta pedir que le ayuden a gobernar y que le enseñen cómo se hace, porque lo suyo es la protesta pública, la reclamación a ultranza, la voz estruendosa, todavía no asume que ya no está en la situación de profesor agremiado saliendo a calles y plazas y arengando por un mejor destino para los maestros, eso ya pasó y ahora desde el sillón de Pizarro debe impulsar estrategias claras.
Cada vez que los políticos fueron convocados por Castillo, pareciera que un gato negro cruzara el salón de Palacio, donde despacha el mandatario, pues las palabras del presidente “se las lleva el viento” han sido reiteradas las ocasiones en que el jefe de Estado ha convocado a ciertos expertos que participaron en diversos momentos de la política nacional, en busca de consejos y asesoría.
Durante los diálogos la propuestas han sido, conformar “un gabinete de ancha base” que procure sabias decisiones y políticas de buen gobierno, las barajas de nombres han sido generosas, pero las decisiones paupérrimas; parlamentarios, exministros, diplomáticos, economistas, arzobispos, expresidentes, preclaros políticos, salieron de Palacio, con mensajes positivos y luego vulnerados.
Está claro que el mandatario no ha logrado sostener su palabra ni sus compromisos en la serie de contextos, originados desde las pláticas oficiales con expertos en gestión pública y luego con las bancadas, por ello es vapuleado por sus opositores comparándolo con el personaje de madera creado por Gepetto, una situación que genera real inestabilidad política por una terca conducta.


