En los anales de la delincuencia no solo aparecen listas de hampones  y criminales civiles, también han engrosado sus filas personajes de uniforme, que han participado en bandas delictivas, no solo encabezando organizaciones de maleantes, capaces de robar y asaltar a mano armada sino también siendo protagonistas de latrocinios dentro de la estructura institucional más respetada.

En marco de estos hechos en nuestro país,  existen autoridades militares y policiales que no tienen  hoja de servicios encomiables  que demuestren ser efectivos honestos, pues lamentablemente  se han perpetrado sendas acciones dentro de la propia institución mediante el robo reiterativo de combustible, tráfico uniformes,  recientemente un  lingote de oro se cambió  por barra de cobre.

Si hacemos un repaso de las acciones  delictivas donde se han entremezclado policías y asesinos, podemos señalar a “la banda de los chalecos antibalas”,  participaron al lado de hampones por los años ochenta, algunas veces fue directamente y otras alquilando sus armas de reglamento a delincuentes avezados, que dejaban el Cenin donde se hallaban recluidos para perpetrar asaltos.

Un evento muy notorio, al que tuvimos acceso, ocurrió, cuando todavía no se había dado la integración de las fuerzas policiales, que como sabemos formaban parte la Guardia Civil, la Policía de Investigaciones y la Guardia Republicana,  fue en una de esas circunstancias que un tristemente célebre oficial republicano fue parte de un acontecimiento en que lo despojaron de sus galones.

¿Qué había sucedido? Resulta que el efectivo había sido capturado como integrante de una banda de delincuentes, y una manera de demostrarle que le había fallado a la institución que lo formó y lo respaldó para que realice acciones a favor de los ciudadanos y el Estado, había sido desairada y ofendida, por tanto correspondía presentarlo ante sus ex compañeros para que sienta humillación.

Empero no fue el único uniformado que se puso fuera de la ley, también otro republicano le siguió el mismo camino, cuando engrosó las filas de una banda criminal, que alcanzaron triste notoriedad cuando participaron en el asalto y robo al Jockey Club considerado uno de los golpes más sonados, por ende otros  efectivos  también perpetraron acciones criminales que la historia guarda registro.

La beligerancia de esos años, y quizá en el pasado reciente, dieron cuenta de la conformación de escuadrones de la muerte, que confundieron su camino en la lucha por la justicia intentando actuar por ellos mismos, lo que nos recuerda a Charles Bronson en su papel de justiciero limpiando la ciudad de ladrones, homosexuales y prostitutas, situación que en la actualidad no es aceptado.

Está claro, que la ley tiene sus propios códigos que se rigen en la Constitución y en la defensa individual de los derechos humanos, por eso el gobierno ha desistido aplicar el método Bukele, con 75 mil presidiarios a los que sentenció por sus delitos contra la ciudadanía, en el objetivo de prevenir de acciones criminales, que se registra a diario en el país y que se hacía difícil eliminarlas.

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