CONFLICTO MAGISTERIAL

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Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Desde la época de Pedro Castillo Terrones se viene cuestionando, respecto al retorno a la carrera pública magisterial de 14 mil maestros cesados en el 2014 por no haber rendido una evaluación ni haber aprobado la prueba, por tanto la decisión política populista congresal es un paso atrás y es contradictoria, porque no se considera la meritocracia, establecida como política del Estado.

Durante mucho tiempo la puja se encontraba entre la ley del profesorado y la carrera pública magisterial, los primeros se oponían a seguir avanzando para mejorar su salario, rechazando las evaluaciones y las capacitaciones programadas por el MED, lo cual es parte del conformismo que existe en el medio, lo que no permite lograr mejores pretensiones económicas con cara al futuro.

Cimo sabemos, el otrora presidente de la república, hoy en prisión preventiva, apostó por la creación del Fedatep, una organización radical que abortó, por haber sido inscrita irregularmente y que se apuró a organizar como gran promesa de campaña nombramientos de maestros que lo apoyaron con sus votos a alcanzar la presidencia, reformulando el sector educación y la Sunedu.

Este introito no hubiera sido necesario, sino existieran desniveles en el sector educación, habida cuenta que desde que se inició la reforma de la educación, los maestros capaces que participaban de las ugeles y de funciones de jerarquía en el MED se obligaban a mejorar sus grados en busca de competitividad y obtención de mejores salarios, lo cual plantea la meritocracia en todo el ámbito.

El gobierno enterado de que el congreso volverá a poner en vigencia a los maestros desaprobados ha dado su voz de alerta anunciando que observará la ley que se pretende aprobar, situación que no tiene muchas posibilidades de éxito, habida cuenta, que como ha ocurrido en otras oportunidades, lo que no se logra por trámite regular se obtiene por insistencia, esto es, por votos.

Mientras la rabieta está instalada de parte de los “chancones” los que se “quemaron las pestañas” para progresar y luego obtener a través de la meritocracia el reconocimiento a su esfuerzo, hoy ven como la fuerza de los votos puede más que la justicia, en tiempos que se exigen grados de magister y doctor para cargos del estado, resulta injusto echar a un saco roto todo lo avanzado.

Los más felices con esto son muchos de los congresistas que conforman la bancada del bloque magisterial, que responden a Pedro Castillo, y que siguen su línea de izquierda que significa el irrespeto total a las normas vigentes que los desfavorezcan, está claro que en la izquierda, muchos maestros fueron desaprobados de las evaluaciones y no alcanzaron los puestos que reclamaban.

Como sabemos en la actualidad donde varios legisladores tendrán que responden a la comisión de ética respecto a los abusos perpetrados y donde buscarán la inmunidad por sus acciones, empero siguen pateando el tablero planteando normas a nombre propio como el caso de Paul Gutiérrez quien respecto a la asistencia familiar ha elaborado un proyecto que deniega tal responsabilidad.

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