Tres claves para contener el avance del coronavirus en Apurímac

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BALANCE. Aislaron a los retornantes, poblados formaron comités para impedir ingreso de foráneos, no descartan a la altura como otro factor que redujo la letalidad del virus.

AREQUIPA

El Perú libra una dura batalla contra el coronavirus. Son pocas las regiones libres de la infección. En el sur peruano, una de ellas es Apurímac. La Dirección Regional de Salud de esa región (DIRESA) registraba hasta el viernes, 257 casos confirmados de coronavirus, 4 decesos y más de 30 recuperados.

El sistema de salud no colapsó y ganan tiempo por si el virus toma fuerza. ¿Cómo lo lograron? Según sus autoridades la clave fue la organización comunal, la rápida respuesta a la pandemia y oportunas medidas de prevención. Aun así, no descartan que la curva escale. Por eso demandan el apoyo del gobierno.

El titular de DIRESA y presidente del Comando COVID-19, Claudio Quintana Espinoza, refiere que la preocupación se centró en los retornantes, sobre todo ciudadanos provenientes del extranjero y podían considerarse propagadores del virus. Ellos acataron la cuarentena domiciliaria de 14 días. Lo mismo ocurrió con sus contactos directos e indirectos. “Llegamos a 2 500 y 2700 aislados” detalla el funcionario.

A esta labor de contención se sumó la sociedad civil. En los distritos de las 7 provincias de Apurímac se instalaron los comités comunales de vigilancia para el COVID-19. Estos están presididos por el personal de salud de la jurisdicción e integrados por las juntas vecinales y las fuerzas del orden. Los pobladores colocaron tranqueras en los límites de sus comunidades para impedir el paso de desconocidos.

Comuneros, policías y militares se plantaron en las vías de ingreso y vigilaron día y noche.

El jefe del Frente Policial Apurímac, Coronel PNP Sergio Olguín, precisó que los agentes de las comisarías rurales intervinieron a retornantes que evitaron los controles por la Panamericana Sur y trataban ingresar a sus localidades de origen luego de varios días de caminata.

El control en los centros de abastos también fue vital según el alto mando policial.

Explicó que, desde que empezó la cuarentena, se potenciaron las ferias itinerantes De la Chacra a la Olla para descongestionar los principales centros de abastos. “La gente tomó conciencia de que debían abastecerse en el mercado más cercano”, agregó.

De acuerdo a una reciente investigación publicada en Respir Physiol Neurobiol, la altura jugaría un rol preponderante en cuanto a la expansión y mortandad del COVID-19. Este artículo postula que los habitantes de localidades por encima de los 3000 metros sobre el nivel del mar estarían adaptados fisiológicamente para responder de mejor manera al coronavirus.

“La explicación que podríamos dar es que las personas que viven en la altura están acondicionadas a la hipoxia; es decir, a recibir menor cantidad de oxígeno. A mayor altura, menor presión de oxígeno. Entonces están aclimatadas a esa condición” aclara el neumólogo Larry Rosado.

El especialista detalla que la COVID-19 provoca una neumonía grave que desencadena en una hipoxemia o hipoxia. Por ende, las personas de las alturas estarían en capacidad de tolerar mejor la enfermedad o recuperarse más rápido.

Otro factor que resulta interesante es que los habitantes de mayor altura producen mayor hemoglobina, la cual transporta el oxígeno a todo el organismo. “Entonces (los pobladores) estarían beneficiados frente a infecciones respiratorias, en este caso, como la COVID-19”, expone el neumólogo. Lo cierto es que Apurímac, cuya altura oscila entre los entre los 2378 y los 3952 m.s.n.m., registra una mortandad de solo el 1.55%. Muy por debajo de regiones como Piura (5.45%), Lambayeque (6.53%) o La Libertad (5.74%). Solo el tiempo dirá si mantiene este ritmo, o sufre una escalada por la reactivación de actividades económicas. (LR)

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