Actividades por el día central
Una gran cantidad de devotos llegarán hasta la localidad de Campanayuq, ubicado a siete kilómetros de la ciudad de Andahuaylas (región Apurímac) para visitar el Santuario del Señor de Huanca, donde cada 14 de setiembre los feligreses renuevan su fe católica.
En honor al santísimo, cuya imagen en Andahuaylas es una réplica del Señor de Huanca del Cusco, se realizará una solemne misa, seguida de una multitudinaria procesión en la que participarán instituciones públicas y privadas, así como organizaciones sociales y campesinas.
Por este motivo, la Municipalidad Provincial de Andahuaylas decretó este día como feriado no laborable.
HISTORIA DEL SEÑOR DE HUANCA (CUSCO)
Según la tradición oral recogida en el libro Huanca Rumi del sacerdote católico Luis G. Márquez Eyzaguirre, en la época colonial un humilde campesino de Chinchero, llamado Diego Quispe, era sometido al trabajo forzado en una mina, donde los indígenas eran constantemente maltratados y azotados.
Diego Quispe escapó una noche rumbo a Chinchero y en su travesía tuvo que cruzar las montañas de Huanca. Estaba pronto a amanecer y buscó refugio en una aglomeración de rocas y se puso a orar. A lo largo del día escuchó los pasos de los españoles que lo buscaban pero que no lo encontraron. A la noche siguiente salió de su escondite para continuar su camino, pero apareció una luz que lo deslumbró y en ella vio a Jesucristo sangrando por los azotes recibidos. Jesús dijo a Diego que lo había escogido para ser su mensajero y que ese lugar había sido escogido para ser un lugar de amor y perdón. Diego guardó silencio durante un tiempo acerca de lo ocurrido para no delatar su presencia, ya que había escapado de la mina, pero ese mismo año guio al sacerdote de Chinchero junto a un grupo de vecinos hacia el lugar donde aconteció la aparición.
La historia cuenta que, en el camino, subiendo la montaña, encontraron a Cristo, en una caverna y con sus heridas sangrando. Esta habría sido la primera peregrinación realizada a este lugar y el Señor de Huanca se convirtió desde aquel entonces, para sus devotos, en un padre milagroso y el médico que sana todos los dolores. Una pintura de Cristo martirizado, tal como lo describió Diego Quispe, es hoy la venerada imagen del Señor de Huanca.



