NEPAL, SUMIDO EN UNA TRAGEDIA SIN PRECEDENTES: RIADA GLACIAR ARRASA EL HIMALAYA, DEJA CIENTOS DE MUERTOS Y MÁS DE MIL DESAPARECIDOS

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Timure quedó sepultado bajo agua, lodo, hielo y rocas tras el colapso de un glaciar. Rescatistas buscan sobrevivientes entre pueblos destruidos y carreteras desaparecidas.

Nepal enfrenta una de las emergencias más devastadoras de los últimos años después de que una gigantesca avalancha de hielo, roca, barro y agua desencadenara una crecida súbita que arrasó comunidades enteras en la zona fronteriza con el Tíbet, destruyendo viviendas, carreteras, puentes, vehículos, instalaciones hidroeléctricas y puntos de tránsito utilizados por pobladores, trabajadores y peregrinos.

La tragedia se desató durante la mañana del miércoles 26 de agosto, cuando una masa glaciar se desprendió en las alturas del Himalaya y cayó hacia el valle, incorporando enormes cantidades de roca y sedimentos. El material terminó bloqueando temporalmente un cauce y, tras ceder la barrera natural, liberó una violenta corriente que avanzó por los sistemas fluviales de la región.

La fuerza del fenómeno convirtió los ríos en verdaderos corredores de destrucción.

En el sector de Timure, en el distrito de Rasuwa, el agua y los escombros irrumpieron con una velocidad y una magnitud que sorprendieron a las comunidades. El aluvión alcanzó posteriormente otros sectores aguas abajo, afectando especialmente los cauces vinculados al Bhote Koshi y al Trishuli.

Las imágenes obtenidas por satélite y difundidas después de la emergencia muestran un paisaje completamente transformado: zonas que antes estaban cubiertas de vegetación aparecen ahora convertidas en extensos campos de barro, rocas y sedimentos.

CIFRAS QUE SIGUEN CAMBIANDO

El balance continúa siendo provisional debido a que numerosos sectores permanecen aislados y las operaciones de búsqueda avanzan en condiciones extremadamente difíciles.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal informó oficialmente que, hasta las 20:00 horas del jueves 27 de agosto, 359 cuerpos habían sido recuperados en las zonas afectadas, mientras que 596 personas procedentes de 33 países permanecían desaparecidas, según la información disponible en ese momento. El propio Gobierno advirtió que las cifras están sujetas a verificación mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.

Sin embargo, los balances internacionales que incorporan la situación tanto de Nepal como del Tíbet elevan el número de personas desaparecidas a alrededor de 1.468, mientras el número total de fallecidos en ambos lados de la frontera supera los 390. Las cifras pueden variar debido a que todavía se están cruzando registros de residentes, trabajadores, turistas y peregrinos.

Por ello, las autoridades han pedido cautela frente a cifras no verificadas y continúan actualizando las listas de personas desaparecidas.

TIMURE, IRRECONOCIBLE

Timure, una localidad ubicada en una zona montañosa estratégica próxima a la frontera con China, quedó prácticamente irreconocible después del paso de la avalancha y la inundación.

La corriente arrastró vehículos, estructuras y materiales de construcción, mientras toneladas de barro y rocas cubrieron calles y edificaciones.

La destrucción también alcanzó importantes vías de comunicación. De acuerdo con los reportes internacionales, al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron destruidos o gravemente afectados, complicando todavía más el ingreso de los equipos de emergencia.

La destrucción de estas rutas ha dejado comunidades aisladas y ha obligado a los equipos de rescate a utilizar helicópteros para evacuar sobrevivientes, trasladar heridos y llevar alimentos, medicinas y otros suministros.

UNA TRAGEDIA QUE ALCANZÓ A TURISTAS Y PEREGRINOS

La magnitud internacional del desastre se debe también a que la zona afectada forma parte de una ruta utilizada por personas que se desplazan hacia el Tíbet para visitar el monte Kailash y el lago Mansarovar, considerados lugares sagrados por millones de personas.

Entre los desaparecidos figuran ciudadanos de numerosos países. Los registros oficiales de Nepal incluyen personas de 33 nacionalidades, mientras las autoridades y medios continúan intentando establecer el paradero de turistas y peregrinos que atravesaban la región cuando ocurrió la tragedia.

La presencia de ciudadanos extranjeros ha obligado a activar mecanismos especiales de coordinación consular para identificar a los desaparecidos y establecer contacto con sus familias.

EL RESCATE CONTRA EL TIEMPO

Miles de efectivos de las fuerzas de seguridad y equipos especializados participan en las labores de emergencia.

Helicópteros sobrevuelan las zonas devastadas mientras equipos terrestres, perros de búsqueda y maquinaria pesada intentan localizar sobrevivientes entre toneladas de lodo, hielo, rocas y restos de infraestructura.

Pero el terreno juega en contra.

Los caminos destruidos, los ríos crecidos, la acumulación de sedimentos y el riesgo de nuevos desprendimientos dificultan el ingreso de los rescatistas a las áreas más afectadas.

Las autoridades han advertido, además, sobre posibles nuevos desbordamientos debido a acumulaciones de agua y materiales que podrían formar represas naturales en algunos sectores de montaña.

¿QUÉ PROVOCÓ LA CATÁSTROFE?

Análisis de imágenes satelitales indican que una parte del glaciar ubicado en las proximidades del Langtang Lirung se desprendió a una altura aproximada de 5.200 metros. La masa de hielo y roca cayó hacia el valle y generó una avalancha que terminó incorporando agua, barro y sedimentos al sistema fluvial.

Inicialmente se llegó a considerar que un movimiento sísmico podía haber provocado el desastre. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos señaló posteriormente que la señal sísmica registrada habría sido generada por el propio deslizamiento y no necesariamente por un terremoto independiente.

EL FACTOR CLIMÁTICO, BAJO INVESTIGACIÓN

La tragedia vuelve a poner sobre la mesa la creciente vulnerabilidad de los Himalayas frente al retroceso de los glaciares y la inestabilidad de las laderas de alta montaña.

Investigaciones citadas por medios internacionales señalan que los glaciares de la región del Hindu Kush-Himalaya han experimentado una aceleración de la pérdida de hielo durante las últimas décadas.

No obstante, especialistas advierten que todavía no es posible atribuir directamente este episodio concreto al cambio climático. La relación entre el calentamiento de la región, el retroceso glaciar, la estabilidad del terreno y el desprendimiento que provocó esta tragedia continúa siendo objeto de investigación.

AYUDA INTERNACIONAL

Ante la magnitud de la emergencia, distintos gobiernos y organismos internacionales han ofrecido apoyo a Nepal.

India anunció el envío de suministros de emergencia, mientras que organismos humanitarios internacionales han movilizado fondos y asistencia para apoyar las labores de rescate y evaluación de daños.

Las Naciones Unidas también han ofrecido apoyo a las autoridades nepalíes y se han activado mecanismos internacionales de observación mediante imágenes satelitales para ayudar a identificar las zonas destruidas y facilitar la coordinación de las operaciones de emergencia.

Estados Unidos también anunció asistencia y apoyo para las labores de respuesta, mientras diversos países intentan establecer el paradero de sus ciudadanos que permanecen desaparecidos.

UNA REGIÓN CONVERTIDA EN ESCENARIO DE DESTRUCCIÓN

La corriente descendió por los valles y alcanzó sectores situados a decenas de kilómetros de distancia. El río Trishuli registró una crecida extraordinaria y las aguas cargadas de sedimentos arrasaron viviendas, carreteras y otras infraestructuras.

En algunas zonas, el paisaje quedó cubierto por una gruesa capa de barro que dificulta incluso determinar dónde se encontraban anteriormente viviendas y establecimientos.

Los testimonios de sobrevivientes describen una llegada repentina de la corriente, prácticamente sin tiempo suficiente para que muchas personas pudieran ponerse a salvo.

FAMILIAS ESPERAN NOTICIAS

Mientras los equipos de rescate continúan removiendo toneladas de escombros, cientos de familias permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos.

Para muchas de ellas, cada helicóptero que aterriza, cada llamada telefónica y cada nombre recuperado de las listas representa una nueva posibilidad de conocer el destino de quienes desaparecieron.

La búsqueda continua y las autoridades advierten que el balance puede cambiar conforme los equipos logren acceder a sectores todavía aislados.

Nepal intenta ahora responder a una emergencia que ha dejado comunidades destruidas, familias separadas y una extensa franja del Himalaya marcada por una de las inundaciones repentinas más devastadoras registradas recientemente en la región.

Timure, que hasta antes de la tragedia era una localidad de tránsito y vida cotidiana entre las montañas, quedó convertida en símbolo de una catástrofe cuyo verdadero alcance todavía se intenta determinar.

Fuentes:

– El País, Cadena Ser, Reuters, AP News.

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