Perú Libre y su socio caviar, Juntos por el Perú, reniega y eleva la voz, porque no soportan que con su presidente, Pedro Castillo Terrones, se juegue a la vacancia, cuando en realidad el congreso no tiene los votos ni para interpelarlo, lo máximo que le podría ocurrir, en tanto, quienes sí están en la picota, son los ministros de transportes y educación, uno fue interpelado, el otro espera turno.

Lo cierto es, que sigue la crisis política en nuestro país, pese a que el viernes el congreso de la república aprobó tres proyectos presupuestales en una votación destacada que supero los cien votos, esta vez la aprobación del presupuesto nacional fue disgregado en tres ítem, que fue aplaudido por todos, especialmente por el ministro de economía, pero ahora viene la fiscalización.

La izquierda sigue creyendo, que el congreso utiliza su poder numérico para actuar contra los ministros, pero la pataleta mayor está referida a Palacio, indican que es una mala señal vacar a un presidente, porque eso generará más crisis, los que así piensan, no están leyendo con claridad el mensaje, que lo vemos repitiendo una y otra vez, la admisión de la moción, no prevé una vacancia.

La estrategia de los congresistas de oposición, es forzar una insólita interpelación a un jefe de estado, que hasta hoy no se ha dado, lo intentan hacer, aun sabiendo que no alcanzarán los 52 votos que se requieren para admitir la interpelación, y por qué lo hacen, según los voceros, la decisión está sustentada a la falta de diálogo con el presidente, y el desconocimiento de la interna.

La mudez de Castillo ha hecho llegar al legislativo a situaciones extremas, como la que señalamos, para el oficialismo, lo que pretende la oposición es desgastar el gobierno, que ha venido cambiando de ministros, cada vez que el gabinete ha sido relevado por la presión política y por algunas inconductas manifiestas, que es por todos conocidas, el otro paso es realizar la censura.

Como puede verse, a la oposición le importa un rábano, quedar en entredicho y que producto de sus acciones estén en ridículo, ahora su mayor esfuerzo es convencer a los congresistas que votan con el oficialismo, si logran convencer a diez, alcanzarían los 52 votos que todavía no tienen, en tanto el trabajo político, es echar abajo a los ministros anodinos que están pateando el tablero.

El fujimorismo se llevó el mote de obstruccionista, y los que vinieron después siguieron por un camino similar, incluso el actual, la chapa se la han ganado a pulso dirán algunos, pero está claro que si la representación oficial no tiene los votos, será muy difícil que respalden al presidente, la polémica sin responderse, será siempre, la separación de poderes, ante la trillada gobernabilidad.

Lo que es evidente que Fuerza Popular perdedora de las elecciones, tiene como aliados a los diversos partidos de derecha que forman parte de la oposición, pero también es cierto, que si la bancada perdedora no otorga sus votos, ninguna moción podría ser presentada, los fujimoristas no están en la mesa directiva, pero sus votos son fundamentales para lograr los objetivos políticos.

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