El país cumplirá su Bicentenario el próximo 28 de julio del 2021, el cual será muy distinto al centenario realizado en 1921 donde realizaron grandes obras públicas e importantes actividades como suntuosas fiestas en Palacio, carreras hípicas de gala, fiestas populares, por supuesto una gran parada militar, desfiles escolares, desfiles de carros alegóricos, y una serie de inauguraciones.

Al cumplirse una nueva centuria de la Independencia del Perú, la situación es imprevisible, el país se encuentra muy polarizado, padeciendo situaciones de salud y políticas, que hará muy difícil la convivencia nacional, porque más allá de quien sea proclamado presidente de la república (hoy Pedro Castillo Terrones tiene comprado los boletos) es muy evidente la gran resistencia que existe.

Así las cosas, se prevé una asonada gigantesca con participación de colectivos de uno u otro lado; está claro que se repetirá la versión de lo ocurrido con el expresidente Manuel Merino De Lama, que solo duró una semana en el cargo, luego que fuera vacado Martín Vizcarra Cornejo, el apoyo de la población a su mensaje popular, hizo retroceder al nuevo gobierno acusándolo de impostor.

La réplica a esta situación, unos apoyando al nuevo gobierno y otros protestando, será consecuencia del presente, a través de organizaciones partidarias, que no logran desarrollar un discurso de reconciliación nacional, que permita a los peruanos dejar de lado sus discrepancias y permitir alcanzar la armonía, deponiendo sus mezquindades y pensando en el futuro de la patria.

Empero para que esto suceda se requiere una apertura democrática, que no solo debe estar de lado de los políticos, sino de las instituciones tutelares y fuerzas vivas, que tienen que estar presentes para evitar una tragedia con muertos y heridos, que puede presentarse si la cordura no hace carne del alma nacional, hasta hoy el tema es irreconciliable por una persistente terquedad.

Mientras los parciales del Pedro Castillo Terrones exigen su proclamación a cargo del Jurado Nacional de Elecciones, que es un ente autónomo, los contrarios, que no solo son representados por la candidata Keiko Fujimori Higuchi, sino por colectivos de diversos sectores de la sociedad que exigen justicia y plantean un necesario giro del criterio asumido por las autoridades electorales.

Empero esto es difícil de conseguir, sino existe predisposición del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), admitiendo el padrón electoral para cotejar firmas, supuestamente irregulares y verificar situaciones extrañas, como que un solo puño haya registrado votos en distintas mesas, ese ha sido el pregón del Fujimorismo por varias semanas, a lo que se ha añadido una auditoría internacional.

En tanto el constitucionalista Víctor García Toma señala que el presidente del JNE no le inspira confianza y muchos de sus actos son irregulares, plegándose a la posición de Luis Carlos Arce, que se alejó del pleno del Jurado sin renunciar, en tanto oficiales en retiro han sido denunciados por solicitar a las FF.AA desconocer al presidente, si no se resuelven las irregularidades evidenciadas.

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