El escritor Marco Martos es, ante todo, un poeta. Y esa impronta se siente también en su narrativa, como en una de las tantas ediciones de El monje de Praga (Tierra Nueva, 2023). Y eso porque este libro reeditado conserva un lenguaje y estilo poético, una exploración emocional en sus protagonistas, posee atención a los detalles y a sus estructuras creativas. Además, recurre a la exploración de temas universales, a una narración introspectiva, al uso creativo del tiempo y de la memoria, el ritmo y la cadencia, la imaginación y el simbolismo, y por una exploración de la naturaleza del lenguaje.
¿Quién no se ha emocionado al leer Casa nuestra (1965)? ¿O Cuaderno de quejas y contentamientos (1969) o Jaque perpetuo (2003)? ¿O Dante y Virgilio iban oscuros en la profunda noche (2008) o El piano negro (2018)? Personalmente yo considero que los mejores poemarios del también catedrático sanmarquino son aquellos que desarrollan una idea o una concepción artística en todas las composiciones que los conforman, es decir, cuando poetiza una temática definida. Sin embargo, aparte de la poesía, ha ejercido con destreza la crítica literaria, la docencia y, finalmente, la narrativa. Es decir, un escritor vivo que ya es un maestro de generaciones.
En este libro que el poeta tuvo la deferencia de obsequiarme en la Feria Internacional del Libro de Lima 2023, pude encontrar todo lo que los poetas ranqueados aplican cuando se adentran a los terrenos de la narrativa. Y la primera impresión que tuve de ella al terminar de leerla de un tirón es que, aparte de su prosa estética, desarrolla historias exóticas, orientalistas, con saltos al pasado romano o a la cuna de la civilización occidental; pero también explora en nuestros tiempos, nuestra tierra o en nuestros espacios culturales. Un libro variopinto, sin lugar a dudas.
Desde el primer relato (de los siete en total) uno puede percibir un aura borgesiano. Jorge Luis Borges fue un gran poeta, pero un genio del relato y del ensayo. El primer cuento, “Hebras de un tapiz”, por ejemplo, desarrolla la historia de un asesinato donde se ve involucrado “una mafia del tapiz”, aunque se baraja la posibilidad de que la víctima fue ultimado con un disparo porque ha sido, de forma absurda y azarosa, espectador de un acto de zoofilia entre un medio vagabundo, medio campesino, con una burra. Este relato está ambientado en Pakistán y he allí su exotismo.
El siguiente relato, “Séneca en su víspera”, desarrolla los últimos días de vida del filósofo romano antes de que decida suicidarse. Aunque en el libro de Martos se mencione que el estoico decidió hacerlo cortándose las venas, pero en la historia oficial se sabe que fue con la ingesta de veneno. Tal vez juguetear con la historia oficial haya sido una decisión artística del que se valió el autor, ya que en la literatura histórica también se fantasea mucho, tal vez demasiado. Y por eso se reproduce, a través de diálogos y breves descripciones, lo que pudo haber ocurrido durante los últimos días de vida de tal preciado pensador.
Un cuento interesante de esta colección es “Encuentros de venados”, que cuenta la historia de Tobías, la oveja negra de la familia, un mataperros, quien, al sufrir la desheredación de su familia por parte de sus hermanos, él acude a todas las instancias jurídicas y de la prensa para poder obtener algún patrimonio familiar. Sin embargo, en su férrea lucha, donde incluso se cortó un dedo con tal de captar la atención de los jueces, verá que en la vida se necesita mucho más que la astucia y la malicia.
El relato que da título al libro, “El monje de Praga”, está ambientada en una universidad peruana y narra la historia de un poeta que necesita sustentar su tesis académica. Rescato una frase dicha por uno de los protagonistas: “La poesía es conocimiento de una técnica, pero también experiencia de vida”. O también esta: “… un poeta solo acaba con la poesía cuando termina con su vida”. O esta: “P: ¿Puede considerarse a Vallejo como un escritor profesional? R: Sí y no, del mismo modo que Darío. Ambos tuvieron la dedicación de los aficionados y el virtuosismo de los profesionales”. Y esta, además: “Quien persiste en la poesía conserva en su actitud algo del hálito de los jóvenes, inclusive cuando expresa el dolor de un hombre provecto”. Es decir, este cuento sirve, y mucho.
Sobre los estudios, la literatura y la poesía, el escritor Marco Martos ha dicho: “En cualquier siglo siempre habrán cientos y miles que escriben poesía, como en el siglo XVI en España, de los cuales han quedado cinco o siete poetas. El principal problema, con uno que comienza, es que no sabe que esto se estudia (simplemente, nadie se lo ha dicho). Existe una especie de ‘yo colectivo’ que consiste en reunirse, juntar sus versos y leerlos en público, van de un sitio a otro. Se sorprenden en ver, como entre todos de ellos, hay uno que tiene más éxito y se imaginan situaciones sociales (argolla, contacto). Con una crítica en el periódico no se saca nada, la poesía se estudia y quien no sabe eso, avanza menos. Existen músicos callejeros, con una gran habilidad, pero no poseen estudios. Todo se estudia”. Una verdad evidente que ha compartido con todos un poeta que ha ejercido el oficio con integridad.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor. Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.



