Antes de recibir el ejemplar de El hallazgo (Dendro Ediciones, 2025), ya sabía que Jorge Ramos Cabezas era un autor que solía apostar por las publicaciones en revistas y antologías. También conocía que había estudiado en San Marcos, al menos en la carrera de Literatura; aunque, como entendí después, cursó también Derecho en la Decana de América. Sin embargo, lo que más sabía de él era que practicaba la minificción y que se interesaba en ella con gran entusiasmo y dedicación.

El libro en cuestión está conformado por un conjunto de más de veinticinco composiciones narrativas de muy breve extensión, lo que de por sí lo ubica en el terreno de la llamada minificción contemporánea. En esta colección pueden encontrarse algunas piezas que se extienden más allá de las tres páginas, alcanzando una longitud mayor de la habitual; no obstante, la mayoría de los textos responde fielmente a la estructura característica del microrrelato canónico, es decir, aquellos que oscilan entre unas cuantas palabras, ya decenas y, en promedio, un par de cientos.

Entre las propuestas más concisas, destaca un relato que llama poderosamente la atención, no solo por su brevedad extrema, sino también por la peculiaridad de su diseño formal: presenta un título inusitadamente largo, formulado en forma de pregunta, mientras que el cuerpo del microrrelato se reduce a una única respuesta monosilábica. Este contraste radical entre la extensión del título y la concisión de la respuesta confiere al texto un aire de ingenio y sorpresa, capaz de desconcertar a un lector poco habituado al género. Además, esta pieza adquiere un valor añadido al incorporar un matiz de carácter mágico, casi fantástico, que intensifica su efecto y amplía la percepción de lo que puede lograrse dentro de los márgenes mínimos de la narración.

En la sección de los textos que dialogan con el canon latinoamericano —recordemos que en el Perú figuras como Ricardo Palma o César Vallejo pueden ser considerados pioneros de esta forma narrativa— encontramos una composición que alude al célebre “Dinosaurio” de Augusto Monterroso. En este ejercicio, Ramos Cabezas practica un experimentalismo con lo más clásico de la minificción en nuestra tradición, algo que, a decir verdad, no resulta del todo sorprendente, pues numerosos autores han convertido ese gesto de intertextualidad en uno de sus juegos literarios favoritos.

Según Óscar Gallego, estudioso de la minificción en el Perú, quien abre el libro con un breve prólogo: “En el reino inasible de la ficción breve o minificción encontramos desde piezas deslumbrantes hasta ocurrencias o chistes insufribles. Y es que, por su extrema brevedad, la minificción parece ser un género fácil y cómodo de escribir, pero nada más lejos de la verdad. Esta modalidad requiere de una alta dosis no solo de ingenio y de voracidad literaria, sino también de una pasión por el detalle y de una despiadada autocrítica de los escritores con sus propios textos antes de entregarlos al público”.

Es innegable que en El hallazgo pueden encontrarse composiciones deslumbrantes, piezas que destacan por su ingenio y por la fuerza expresiva que alcanzan en tan reducido espacio. Del mismo modo, resulta evidente que en los orígenes de algunos microrrelatos se esconde una chispa de ocurrencia, un guiño humorístico o incluso un chiste que funciona como detonante para la construcción del texto, aportando frescura y variedad al conjunto. Sin embargo, sería injusto calificar alguno de estos relatos con un adjetivo tan duro como “insufrible”, pues ninguno cae en ese extremo. Muy por el contrario, el libro consigue mantener un ritmo sostenido y una intriga constante a lo largo de toda su lectura, lo que habla de una coherencia interna bien lograda. Esa capacidad de atrapar al lector se debe, en buena medida, a la destreza narrativa del autor, a la pericia con que maneja los recursos prosísticos y, sobre todo, al oficio literario que demuestra en la construcción de cada texto, ya sea en los más breves o en los relativamente extensos. En suma, se trata de una obra que, con sus aciertos y matices, mantiene un nivel de calidad que la hace atractiva y valiosa dentro del género de la minificción.

Conviene recordar que un buen microrrelato no es simplemente un texto breve: se trata de una narración condensada que, con muy pocas palabras, logra producir un gran efecto en el lector. En él, cada palabra debe ser significativa: no sobra nada, no falta nada. El microrrelato concentra una historia completa en un mínimo de frases, pero al mismo tiempo sugiere más de lo que dice, dejando espacio a la imaginación del lector. Esa economía expresiva y capacidad de sugestión se perciben en la mayoría de las piezas de este libro.

Por estas razones, la conclusión a la que llegué tras la lectura de El hallazgo es que se trata de un libro que incluye piezas de notable intensidad, verdaderamente potentes y demoledoras, capaces de impactar en el lector con apenas unas cuantas frases gracias a su sorprendente concisión, la precisión de su lenguaje y la exactitud de su construcción. Sin embargo, si se contempla el volumen como un todo, da la impresión de que el proyecto narrativo, en general, no resulta demasiado ambicioso ni arriesgado, como si el cuentario se mantuviera dentro de ciertos márgenes de seguridad y no terminara de explotar todas las posibilidades que ofrece el género. Aun así, más allá de esta apreciación crítica, la impresión global que deja la obra no es negativa: se trata de una entrega con méritos propios, suficiente para destacar y ser considerada con interés dentro del panorama de la narrativa breve.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024) y Cantera de fuego (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.

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