El escritor y periodista Sarko Medina Hinojosa ha vuelto a la palestra literaria con su más reciente entrega: El comecuentos (Camarón Lector, 2026), un conjunto de relatos que exploran la cotidianidad desde una perspectiva íntima y evocadora. En sus páginas se despliega un universo tejido con recuerdos familiares, anécdotas entrañables y episodios que recorren la infancia, la juventud y la experiencia de la paternidad. Se trata de un libro que, más que narrar hechos aislados, construye una memoria afectiva donde el tiempo no es lineal, sino circular: lo vivido retorna, se resignifica y encuentra nuevos sentidos en el presente.
La génesis de este proyecto se remonta a enero de 2018, cuando el autor decidió dar forma a estas historias y consultó con Carlos Meneses, entonces director del diario El Pueblo, sobre la posibilidad de publicarlas en dicho medio. La respuesta afirmativa no solo significó la viabilidad del proyecto, sino también un reencuentro simbólico con quien había sido su director en Arequipa Al Día allá por 2004. Este detalle no es menor, pues evidencia cómo la trayectoria periodística de Medina Hinojosa influye directamente en su escritura: hay en su narrativa una vocación por contar lo cotidiano con claridad, precisión y cercanía. Asimismo, el título del libro fue consultado con su amigo Herbert Gutiérrez, colaborador en diversos proyectos narrativos, lo que revela el carácter dialogante y colectivo que, en cierto modo, también atraviesa la obra.
La propuesta temática del libro se sostiene sobre una premisa aparentemente sencilla, pero significativa: contar historias como lo hacían los abuelos. Este gesto implica recuperar una tradición oral que, en muchos contextos contemporáneos, se encuentra en riesgo de desaparecer. El arte de la narración de sobremesa —ese momento donde la familia se reúne y la palabra fluye— se convierte aquí en un eje estructurador. Cada relato parte de un detonante de la memoria: una comida, una celebración, una travesura infantil, un nacimiento o incluso la evocación de los difuntos. A partir de ahí, el autor establece un puente con el presente, generando un diálogo entre tiempos que permite comprender la continuidad de la experiencia humana.
Este mecanismo narrativo no busca moralizar de manera explícita, sino sugerir reflexiones que emergen de la propia vivencia. En ese sentido, el lenguaje juega un papel fundamental: es cercano, coloquial, cargado de oralidad, lo que facilita la identificación del lector. Medina Hinojosa no pretende deslumbrar con artificios retóricos complejos, sino conmover a través de la autenticidad. El remate de cada historia, por lo general breve y certero, funciona como una especie de eco emocional que prolonga el sentido del relato más allá de sus últimas líneas.
La estructura del libro refuerza esta intención de construir una narrativa vital. El comecuentos se organiza en tres secciones que corresponden a distintas etapas de la vida del autor. “Ángelccanca” reúne los relatos de la infancia, marcados por la protección familiar y el descubrimiento del mundo. En estos textos, la inocencia convive con la picardía, y cada experiencia —por mínima que parezca— adquiere un valor formativo. La comida, por ejemplo, no es solo un elemento cotidiano, sino un símbolo del cuidado y del afecto.
Por su parte, “Techno Dance” aborda la adolescencia y la juventud, etapas caracterizadas por la búsqueda de identidad. Aquí aparecen los primeros amores, las amistades intensas, los conflictos y las incertidumbres propias del crecimiento. El tono cambia ligeramente: sin perder la cercanía, los relatos incorporan una mirada más crítica y reflexiva, propia de quien empieza a comprender las complejidades del mundo.
Finalmente, “Llatan” cierra el ciclo con la experiencia de la paternidad. El autor deja de ser el niño cuidado para convertirse en el cuidador. En esta sección, la figura de Mathias adquiere relevancia como destinatario implícito de muchas de las historias. Se trata de un gesto de transmisión: así como el autor recibió enseñanzas y afecto, ahora le corresponde reproducir esos mismos gestos. De este modo, el libro no solo mira hacia el pasado, sino que proyecta el futuro.
Apostar por la cultura en contextos donde esta no siempre es prioritaria implica desafíos significativos. Medina Hinojosa, desde su experiencia como periodista, es consciente de ello. Sin embargo, también reconoce las satisfacciones personales que conlleva el acto de escribir. El comecuentos puede leerse, en ese sentido, como el resultado de un esfuerzo sostenido por promover la lectura y valorar la memoria. Aunque las historias no giran explícitamente en torno a la literatura, el proceso de escritura le ha permitido al autor redescubrir momentos que parecían olvidados y reconocer que muchas de sus vivencias son compartidas por otros.
Los elementos que componen este universo narrativo son profundamente reconocibles: los abuelos, las comidas familiares, las mascotas, las tradiciones, los juegos, los primeros amores. Todo ello configura un entramado donde la memoria actúa como un motor constante. El autor invita al lector a ingresar en su intimidad, a sentarse en esa mesa simbólica donde las historias se cuentan y se reactivan. La sobremesa se convierte así en un espacio de resistencia cultural, donde los valores familiares —con sus luces y sombras— se mantienen vivos.
No obstante, es necesario señalar que el libro presenta algunas debilidades en el aspecto formal. Se observa la necesidad de un mayor cuidado en la corrección de estilo, especialmente en el uso de signos de puntuación, tildes, mayúsculas y ciertas inconsistencias léxicas. Estos detalles, aunque no desmerecen el valor de las historias, sí afectan la fluidez de la lectura y podrían corregirse en futuras ediciones para potenciar aún más la calidad del texto.
Por otro lado, la X Feria Internacional del Libro de Ayacucho (FILAY) se desarrolla con gran expectativa, consolidándose como un espacio importante para la difusión cultural en la región. En este escenario, el stand de Editorial Apogeo destaca por ofrecer una variada selección de títulos que abordan diversas temáticas, desde la narrativa policial hasta la historia, la literatura infantil y los estudios sobre violencia política. Este tipo de iniciativas contribuye a dinamizar el panorama literario y a acercar los libros a un público más amplio. Asimismo, la presencia de autores locales refuerza la identidad cultural de la feria.
En suma, El comecuentos es un libro que apuesta por la memoria como eje narrativo y por la oralidad como forma de resistencia cultural. A través de un lenguaje cercano y de historias profundamente humanas, Sarko Medina Hinojosa logra construir un universo donde el pasado y el presente se entrelazan. Si bien existen aspectos formales que podrían mejorarse, el valor emocional y testimonial de la obra la convierten en una propuesta significativa dentro del panorama literario contemporáneo.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024), Cantera de fuego (2025) y Fábulas de amor y libros (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.


