Carlos Iván landa Kerschbaumer
Hace unos días partió al lado del Señor, Marcial Campos Mantilla, una personalidad de las tierras chancas, que realizó intensa labor institucional comercial y deportiva, como corolario de su inquietud social. La última vez que recuerdo haberlo frecuentado, fue cuando cumplió 90 años de edad, es decir hace cinco, en el ínterin, asistí al edificio donde residía donde me atrajo a su familia.
Cada vez que iba a almorzar me encontraba con Marcial en el restaurante, donde me invitaba a compartir mesa, por ende contaba anécdotas y mostraba su preocupación de algunas situaciones que solía comentar y una de ellas, era la necesidad de que Andahuaylas tuviera un aeropuerto confortable, con todas las comodidades para que se realicen viajes en aviones de gran tonelaje.

A la profesora Carmen Julia Olarte le correspondió la edición y el diseño, a Julio Gustavo Molero la corrección de estilo, al que escribe la composición de la historia con sus secuencias por capítulos y por ende la presentación textual del libro, que muchos de ustedes quizá todavía no han leído pero que aún tienen la oportunidad de escrudiñar sus escrituras para conocer el legado de dicho autor.
Presentación. Esta es la historia de don Marcial Campos Mantilla, uno de los más importantes empresarios del distrito de Talavera de la Reyna- Andahuaylas-Apurímac, cuna de destacados artistas y preclaros ciudadanos ilustres que le han dado sustento y grandeza a su pueblo, al que cariñosamente el autor de la obra “Vida y Obra de un Emprendedor” dirige sus mejores recuerdos.
El autor nos muestra en esta obra, una gama de escenarios y enseñanzas donde el mismo reseña sus pasados años juveniles como estudiante enamoradizo intrépido y aventurero y como adulto; querendón, colaborador y arquitecto de un proficuo destino; en el plano familiar y afectivo narra sus vivencias con ocho hijos, y el aspecto social y político, sus presidencias y alcaldías obtenidas.
La obra narrada de la manera más sencilla muestra los vericuetos y marañas de la sociedad que vivió Campos Mantilla en una época de prosperidad pero también de situaciones intrincadas, que mientras se desmadejan se va arribando a resultados inesperados; la construcción de una familia, la búsqueda del bienestar los tropiezos y otros, fueron para el autor un acicate para salir adelante.
Marcial Campos Mantilla pudo ser un funcionario bancario, un destacado mecánico de impredecible futuro, pero entendió que lo suyo eran los negocios, fue el halo que lo acompañaba desde muy joven se dedicó a ello en cuerpo y alma resultando ser un gran emprendedor. Empero la vida institucional también era un gusanillo que recorría su sangre como lo demostrara después.
El autor cuenta que creó y participó en clubes sociales, algunos como directivo, otros como colaborador, pero también como autoridad política, no puso un grano de arena sino una montaña de audacia, porque desde sus iniciativas se gestaron proyectos en el ornato de la ciudad e infraestructura deportiva, que su pueblo disfruta. Desde aquí le rendimos un homenaje al autor.


