ELECCIONES INADVERTIDAS

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Por: Carlos Iván Landa Kerschbaumer

En el país solo existe una agenda; la enfermedad del coronavirus, y todo lo que se añada pasa inadvertido, tal es el caso del proceso electoral en ciernes, señalado para el 11 de abril del presente año, con pocas expectativas de parte de los electores, que más están preocupados por el avance de la pandemia, que meditar por cual candidato se votará en la nueva consulta popular.

La situación se complica por las nuevas reglas de distanciamiento social que genera la Covid-19, y que no permite la asistencia a locales públicos; llámese colegios y otros, con afluencia de público desproporcionada, por dicha razón, ONPE ha programado un forzado proceso electoral en sedes distintas a las anteriores, con cercanía a los domicilios de los electores, para evitar los contagios.

Como podrá observarse, el tema electoral ha pasado a un segundo plano, prevaleciendo el tema de la salud, que en el fondo es el que dicta las reglas, no solo en el tema electoral, sino en toda actividad que se realice; sea deportiva, cultural, de espectáculos, etc., pues todo lo que genere aglomeraciones, o ponga en riesgo la salud, no pasará, si es que no existe autorización del MINSA.

Está claro, que en la nueva realidad que vivimos todos los peruanos, no cabe ninguna duda, que las comunicaciones virtuales dominan los escenarios, y en ese objetivo, todas las organizaciones institucionales se han puesto en línea, pasa con los colegios, universidades, y organismos sociales y gubernamentales, y como no podía ser de otra manera, se le ha tocado la puerta a los electores.

Los ciudadanos que acudan a las urnas, tienen que haber elegido una nueva sede, para esto se tiene que visitar las páginas establecidas por la ONPE, de no hacerlo, es probable que la nueva sede la decida la propia organización electoral; otro aspecto a tomar en cuenta, es que conforme se presentan los escenarios, no sería nada extraño que exista un importante ausentismo electoral.

Aún, poniéndose en contexto que las reglas electorales establecen la inalterabilidad del calendario programado, esto es; el irrestricto respeto por las normas, nada asegura que la presencia de una nueva cepa, que pueda añadirse a las diversas variantes del coronavirus, en una eventual segunda ola, cuyo mayor rigor se señala para febrero y marzo, pueda echar por la borda todo el proceso.

Mientras se prosiguen realizando encuestas de medición electoral y aparecen nuevos personajes liderando las preferencias populares, engarzados con candidatos reciclados, junto con aquellos de imagen deteriorada, la mirada sigue puesta en preservar la salud, tenemos que seguir reiterando en la necesidad de apostar por la vida, antes que en algunos políticos muy desfasados.

La verdad, que el momento actual, hace que el sentimiento nacional deba priorizar la protección de los ciudadanos, antes que cualquiera otra situación, incluso la política, esta lectura se da por la angustia que mucha gente muestra al observar a sus familiares luchando por su vida, de ahí que la mirada no puede estar centrada en el proceso electoral, aunque dicho tema genere controversias.

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