El catedrático del Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, investigador distinguido en la Universidad de Cambridge y doctor por la Universidad de Oxford, Yuval Noah Harari, publicó recientemente el libro Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA (Penguin Random House, 2024). La obra apareció en un contexto intelectual particularmente significativo: el mismo año, pero meses antes, en que el Premio Nobel de Física fue otorgado a John J. Hopfield y Geoffrey E. Hinton, investigadores cuyas contribuciones a las redes neuronales artificiales sentaron bases fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial moderna. Este cruce entre historia, tecnología y pensamiento contemporáneo sirve como telón de fondo para comprender la propuesta central del libro.
A lo largo de su obra, Harari examina los grandes relatos que han atravesado la historia de la humanidad. Estos relatos —que pueden entenderse como discursos, ideologías o narrativas que intentan ordenar el mundo— han funcionado como estructuras simbólicas capaces de organizar sociedades complejas. Sin embargo, el autor sugiere que muchas veces estas narrativas no se orientaron necesariamente hacia la búsqueda de la verdad filosófica, histórica, política o cultural, sino hacia la consolidación del poder y la cohesión social. En este sentido, el historiador invita a reflexionar sobre el papel ambivalente de la información y el conocimiento: ambos pueden ser instrumentos de emancipación, pero también mecanismos de manipulación colectiva.
Uno de los ejes centrales del libro consiste en preguntarse qué es realmente la información. Harari plantea que el concepto cambia dependiendo de la disciplina desde la cual se lo analice. Para un biólogo, la información puede estar codificada en los genes; para un físico, en las leyes que organizan el universo; y para un filósofo, en los sistemas de interpretación que construyen sentido. En épocas marcadas por el tecnicismo y la especialización académica, estas definiciones tienden a fragmentarse. Por ello, el autor propone una explicación más pedagógica: la información es, en gran medida, la red de relatos que los seres humanos crean para interpretar la realidad y coordinar acciones colectivas.
Desde esta perspectiva, Harari retoma una de sus tesis más conocidas: los Homo sapiens dominan el mundo no necesariamente por ser la especie más sabia, sino porque lograron construir sistemas de cooperación a gran escala mediante narrativas compartidas. Es decir, lo que permitió el desarrollo de imperios, religiones o Estados modernos fue la capacidad de creer en historias comunes —desde dioses hasta constituciones— que organizaron el comportamiento humano. En consecuencia, el autor sostiene que a lo largo de la historia los seres humanos han priorizado con frecuencia la ideología, el discurso y los datos útiles para la cohesión social por encima de la búsqueda estricta de la verdad.
Para sustentar esta idea, el libro examina diversos episodios históricos. Uno de ellos es el papel de la Iglesia católica durante la época en que se difundió el discurso de la brujería. Según explica Harari, la creencia en la existencia de brujas se consolidó como una narrativa poderosa que articuló temores sociales, conflictos políticos y estructuras religiosas. Aunque nunca fue demostrada científicamente, esa idea se transformó en un relato institucionalizado que condujo a procesos de persecución como la Inquisición, en los cuales miles de personas fueron castigadas o ejecutadas. Este ejemplo ilustra cómo la información, cuando se convierte en verdad aceptada por una comunidad, puede tener consecuencias reales y profundas.
Otro momento clave que analiza el autor es la invención de la imprenta. Este acontecimiento transformó radicalmente las redes de información en Europa y debilitó la hegemonía del monopolio del conocimiento que durante siglos había ejercido la Iglesia. La circulación masiva de libros permitió difundir nuevas ideas científicas, filosóficas y artísticas, lo que contribuyó a procesos históricos como la Reforma protestante, la Ilustración y, posteriormente, la consolidación del pensamiento moderno. En otras palabras, el cambio tecnológico alteró la manera en que la información se producía, se compartía y se legitimaba.
Al igual que en sus libros anteriores, Harari también reflexiona sobre el impacto de los algoritmos en la organización del conocimiento contemporáneo. En la actualidad, las redes sociales y las plataformas digitales han creado nuevas formas de circulación de información que operan a gran velocidad y con una capacidad de influencia sin precedentes. Los algoritmos determinan qué contenidos vemos, qué noticias se vuelven virales y qué narrativas adquieren mayor relevancia pública. Este fenómeno, según el autor, ha transformado la política, la economía y la cultura global.
En este punto, el libro analiza casos recientes que muestran el poder de estas redes informativas. Harari menciona episodios de convulsión social y violencia que se intensificaron por la difusión masiva de información —o desinformación— en internet, como ocurrió en Myanmar o en diversos procesos políticos en América Latina y otras regiones del mundo. Estas situaciones evidencian que las plataformas digitales no solo transmiten información, sino que también pueden amplificar tensiones sociales y emocionales.
Además, el autor advierte que los algoritmos permiten a gobiernos, corporaciones y otras organizaciones recopilar grandes cantidades de datos sobre los individuos. A través de estos datos es posible reconstruir hábitos, preferencias, comportamientos e incluso anticipar decisiones futuras. En ese sentido, Harari señala que estamos ante una forma de vigilancia mucho más sofisticada que cualquier sistema de espionaje del pasado. La diferencia es que ahora la información se obtiene de manera voluntaria, a través de la interacción cotidiana de los usuarios con las tecnologías digitales.
Hacia la parte final del libro, la reflexión se concentra en la inteligencia artificial. Harari sostiene que esta tecnología representa uno de los cambios más trascendentales en la historia de la humanidad. Sus aplicaciones ya están transformando campos como la medicina, la educación, la abogacía, la ciencia y el arte. Sin embargo, el autor insiste en que su desarrollo plantea interrogantes éticos y políticos de gran magnitud. Si la humanidad no establece mecanismos de regulación y reflexión crítica, la inteligencia artificial podría generar escenarios de concentración extrema de poder o incluso crisis sociales profundas.
En el prólogo del libro, Harari parece mostrar cierto optimismo frente al potencial de la inteligencia artificial, citando a figuras del mundo tecnológico que sostienen que esta innovación podría resolver algunos de los problemas más complejos de la humanidad. No obstante, hacia el epílogo el tono se vuelve más cauteloso. Allí el historiador reflexiona sobre la paradoja humana: somos una especie capaz de grandes logros intelectuales, pero también de decisiones profundamente imprudentes. Esa combinación de sabiduría y error es, precisamente, lo que hace incierto el futuro tecnológico.
Desde una perspectiva crítica, puede afirmarse que Nexus es un libro más histórico que predictivo en comparación con otros trabajos del autor. En obras anteriores, Harari se aventuró a proyectar escenarios más radicales sobre el futuro de la humanidad, incluyendo la posibilidad de una transformación del ser humano hacia una especie tecnológicamente mejorada o incluso “divinizada”, como el hombre-dios (el más feliz, el más poderoso y el eterno; o la existencia de los ciborgs). En cambio, en este libro el énfasis está puesto en comprender cómo las redes de información han moldeado las civilizaciones desde tiempos antiguos hasta la actualidad. Por ello, a leerlo.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024), Cantera de fuego (2025) y Fábulas de amor y libros (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.


