UNA NUEVA TRAVESÍA POÉTICA EN BUS DE LA ENERGÍA PURA DE PABLO SALAZAR CALDERÓN

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Uno de los buenos poetas del medio literario actual, Pablo Salazar Calderón, me obsequió su último libro, Bus de la energía pura (Editorial Apogeo, 2024), que, según explicaron el autor y los estudiosos de su obra, reúne tres poemarios en uno solo. Entre ellos destaca Buen viaje Ikarus 10 (Editorial Aletheya, 2020), una reedición publicada en formato de libro objeto, al estilo de 5 metros de poemas (1927) de Carlos Oquendo de Amat. Fue una grata coincidencia encontrarme con Pablo Salazar Calderón en la Feria de Ricardo Palma.

En el vasto paisaje de la poesía contemporánea, el poemario Bus de la energía pura emerge como una obra que condensa el pulso y el desecho de la sociedad moderna. Esta trilogía poética utiliza la figura de la máquina que funciona con los diferentes tipos de energía —en particular el icónico Ikarus 10— como símbolo central para explorar temas que van desde la movilidad urbana actual hasta los confines de lo intergaláctico.

Con una voz lírica alucinada, ágil y profundamente actual, el autor lleva al lector a un viaje que trasciende lo terrenal, mezclando las autopistas de asfalto con las rutas de la Vía Láctea, y los combustibles fósiles con las energías que impulsan los sueños humanos. Este artículo se adentra en cada una de las secciones del poemario, destacando su estilo, sus imágenes y su resonancia temática.

La primera parte del poemario se centra en el Ikarus 10, un autobús que alguna vez surcó las carreteras de Europa del Este y, también, de nuestro país y de nuestro continente, que aquí se erige como un emblema de una época en la que la movilidad era promesa y desilusión a partes iguales. El autor juega con la materialidad del autobús. Este vehículo se convierte en una máquina del tiempo que transporta tanto cuerpos como memorias.

Algunos de los versos memorables cantan: “Se estrellan en la niebla/ Un auto y un avión/ cada uno sigue su camino hacia el cielo de chatarra”. O en el poema “Mares eternos” se poetiza: “La soledad de este barrio es mía/ astronauta lector/ Sube/ El pasamanos exterior/ espera la mano que no extendiste”. Y así este libro versa así: con imágenes fuertes y potentes.

El lenguaje es sencillo pero potente, con versos que evocan tanto la fisicidad del Ikarus como su resonancia simbólica. La voz lírica se mueve entre la nostalgia por una modernidad prometida y la crítica a su colapso, donde los residuos industriales y humanos forman parte de un paisaje devastado y devastador. El poemario también se desplaza hacia las autopistas, esas arterias que conectan ciudades y, al mismo tiempo, fragmentan paisajes y vidas. La descripción de las autopistas es tan directa como poética.

La energía —metáfora recurrente en el libro— se transforma en un elemento dual: por un lado, energía que impulsa el movimiento; por otro, un residuo que envenena el aire y el espíritu. Los poemas exploran cómo estas energías, tanto físicas como emocionales, alimentan una sociedad que avanza sin freno, pero también sin rumbo claro.

El poemario también lleva al lector más allá de las autopistas terrenales para adentrarse en las rutas de lo galáctico. El Ikarus 10, que comenzó como un simple autobús, se transforma en una nave espacial simbólica (pues es una metáfora) que navega entre estrellas y planetas. La transición de lo cotidiano a lo cósmico se realiza con una fluidez sorprendente, gracias a la habilidad del autor para mantener una voz lírica consistente pero versátil.

Los poemas exploran la idea de que el viaje no tiene límites, y que los desechos de la sociedad moderna también alcanzan las estrellas. La contaminación lumínica, los satélites abandonados y los sueños rotos de la carrera espacial encuentran su lugar en estos versos. El autor también reflexiona sobre la pequeñez del ser humano en el contexto del universo. Esta perspectiva cósmica permite cerrar el poemario con una nota de simultánea humildad y esperanza, recordando al lector que, aunque somos pequeños, formamos parte de algo inmensamente mayor.

Uno de los aspectos más destacados de Bus de la energía pura es su voz lírica. Los versos son breves, modernos, con un ritmo que refleja la velocidad y el frenesí de la vida moderna. La sencillez del lenguaje no resta profundidad a los temas abordados; al contrario, permite que las imágenes y reflexiones resalten con mayor claridad.

La voz del poemario también tiene un tono alucinatorio, casi surrealista, que encaja perfectamente con la naturaleza de los temas explorados. En este “autobús” poético, el lector no solo recorre autopistas y galaxias, sino también los rincones más profundos de la mente humana y de la Tierra misma.

Así, esta entrega de Pablo Salazar Calderón no es solo un poemario; es una experiencia que desafía al lector a reflexionar sobre los restos materiales y espirituales de la sociedad moderna. Desde el Ikarus 10 y las autopistas hasta los viajes por la Vía Láctea y los cielos o los mares, cada verso es una estación en un viaje que combina lo terrenal con lo cósmico, lo tangible con lo onírico.

Con una voz lírica ágil, directa y profundamente resonante, el autor logra capturar la esencia de una época marcada por la movilidad, la energía y la esperanza de trascender los límites. Este poemario es, en definitiva, un testimonio poético de nuestra relación con el mundo moderno y más allá.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Estudió Literatura y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024). Finalista en Poesía del Concurso Nacional de Cuento y Poesía “Huauco de Oro” (2024). Mención de honor del Premio Nacional de Relato Corto (2023) “Feria de Libro de Amazonas”. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relato (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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