He leído más libros desde el inicio de esta semana (Noche fiel y virtuosa, 2021, de Louise Glück; Veinte poemas malos y una canción alucinada, 2021, de Mariano Massone; por ejemplo), pero destaco estos tres libros que me parecieron súper interesantes: Puta linda (2006) de Fernando Ampuero; Bienaventurados los que lavan su ropa (2012) de César Vega Herrera; y La muralla china (1930) de Franz Kafka.

El libro del escritor y periodista limeño, publicado en Editorial Planeta, me pareció una pequeña joya que disfruté de principio a fin. Conseguí el libro en oferta (ya está descatalogado) y comencé la lectura con grandes expectativas, pues en las clases de San Marcos escuché malos comentarios de un catedrático sobre dicha novela. Pero al adentrarme en el mundo literario de Fernando Ampuero, descubrí nuevos horizontes en su escritura, y cada vez me pareció, como suele ocurrir en la literatura, que aquellas palabras duras eran malintencionadas y obedecían a un rencor personal de otra índole.

La historia de esta novela es interesante, ya que yo también escribí una novela de temática similar (Los bajos mundos, 2018, incluso fue pirateada en internet). La novela del novelista limeño trata sobre un jovencito que entrevista a una meretriz y tiene una aventura sensual con ella, quien le cuenta toda su vida y con quien crea un lazo íntimo que los convierte en grandes amigos y, a la vez, amantes. La historia maneja un excelente registro narrativo y es muy descriptiva en las escenas de elevado tono erótico; además, los diálogos de los personajes son muy verosímiles y acertados.

Creo que es la novela de un periodista, un buen periodista. Además, se ajusta a los tiempos actuales, donde casi todos los tabúes en nuestro país ya se han disipado, y si todavía subsisten, se debe a una moralina o una doble moral de hipócritas, que siempre han existido desde antaño. Son cuestiones que ocurren en las altas esferas, en las bajas, en las medias. Y, en ese sentido, el carácter informativo de esta novela breve y, también, ficticia, que está escrita solventemente, por un destacado narrador. Lo recomiendo.

Como señalan los entendidos, la obra de Ampuero se distingue por su capacidad para abordar temas controversiales con sensibilidad y sin prejuicios. La exploración de la sexualidad, la marginalidad y la violencia social son recurrentes en su narrativa, siempre tratadas con una mirada compasiva y humanista. En resumen, la literatura de Fernando Ampuero se caracteriza por su calidad literaria, su compromiso con la realidad peruana y su habilidad para abordar temas complejos desde una perspectiva fresca y original.

Por su parte, la novela breve Bienaventurados los que lavan su ropa (2012) de César Vega Herrera, que ganó el Premio del Banco Central de Reserva, es una obra polifónica, de ritmo torrencial, de carácter trepidante, cuyo ritmo narrativo avanza mientras se adentra más en ese mundo ficticio y literario, con las licencias que otorga la literatura, de personajes que pueblan y subsisten en las invasiones limeñas de los años cincuenta y sesenta de nuestro país. Al principio, uno parece decepcionado, pero a partir de la décima o vigésima página, uno ya no puede despegarse de ese texto.

En la novela se desarrolla la vida impetuosa, agresiva, al límite, vocinglera, periférica, vulgar, canallesca, ferviente, de los migrantes provincianos asentados en las invasiones de los conos de la Lima de entonces. Entre los protagonistas confluyen las temáticas de las enfermedades, la muerte, las broncas, las bajas pasiones y otras temáticas fuertes desarrolladas con una prosa que fluye violenta, coloquial, populachera. También la leí de un tirón, en un día, y me pareció lograda: le puse 8 de 10.

La muralla china, de Franz Kafka, el genio en lengua alemana, del que ya hay poco que decir (basta leer los tributos que le rindieron Albert Camus, Haruki Murakami, Imre Kertész, o Mario Vargas Llosa o Julio Ramón Ribeyro), revela que él fue uno de los grandes exponentes de los microrrelatos en Europa del siglo XX, pues en la edición que leí se recopilaron varios de ellos junto con otros de mayor extensión (como “Investigaciones de un perro”, de más de veinte páginas, que reflexiona sobre las necesidades, como el hambre, el arte o la libertad). Existen grandes microrrelatos en ese librito.

El par de relatos principales, como era de esperar, abordan la experiencia de los obreros y los jefes chinos al trabajar en la construcción de dicha muralla epónima, una de las grandes maravillas del mundo antiguo. Y creo haberlos leído ya en los cuentos completos de Kafka en otra edición hace varios años, en mis años como redactor de un diario ayacuchano. Sin embargo, su relectura me pareció fresca y primorosa. Es decir, más vivo que nunca.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Estudió Literatura y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Mención de honor del Premio Nacional de Relato Corto (2023) “Feria de Libro de Amazonas”. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relato (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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