La revocación de la Constitución de 1993, es “el caballito de batalla”, desde el inicio de la campaña de “Perú Libre”, ya en el poder, el presidente Pedro Castillo Terrones, sostiene esa idea, pero se tropieza en el camino, valga la redundancia, con un tema constitucional, es claro que todo debe iniciarse, desde la carta de 1993, que no contempla la convocatoria a una asamblea constituyente.

Empero, existen ciudadanos y políticos que piensan distinto, unos que solo demandan su cambio parcial y otros, que se mantenga como está, lo cierto es que las reformas constitucionales deben coincidir con los tiempos, y en esa mirada, la carta magna de 1993, establece mecanismos para realizar enmiendas con el objetivo de propiciar la mejora de algunos capítulos, por el bien común.

La izquierda, como el caso de Nuevo Perú, que lidera Verónika Mendoza, hoy con representantes en Juntos por el Perú, coincide en el cambio de la Constitución Política de 1993, por una nueva carta política, como pregona “Perú Libre”, empero la mayoría de peruanos solo desea algunas enmiendas, contra esto, la posición central del congreso es oponerse al intento de su revocación.

Hoy, de irse a una votación, no es posible el cambio de la Carta Política de 1993, con 50 votos a su favor, (incluidos los aliados) el oficialismo no tiene los votos para lograr ese objetivo, la oposición que tiene el respaldo de la mesa directiva posee 80 votos, y podría obtener algunos más, si existen algunas deserciones, como sabemos, para realizar un cambio constitucional se requieren 85 votos.

La salida sería, que el oficialismo obtenga por lo menos 66 votos, en una primera legislatura, pero tendría que convencer a 16 parlamentarios, lo que tampoco podría conseguir, pero de lograrlo, lo siguiente sería convocar a un referéndum, lo que tampoco es fácil, si el congreso le deniega esa posibilidad, pero pocos saben, que no todos los aliados, están en la dirección de la constituyente.

Contra esto “Perú Libre” apelaría a la calle, como acostumbran las opciones de izquierda para captar firmas de ciudadanos, para luego alcanzarlas a las autoridades pertinentes, que les pueda generar el cambio constitucional, pero la empresa no será fácil, porque también los colectivos de derecha e independientes, harán lo propio, con el objetivo de interferir al cambio constitucional.

La pregunta es: ¿Qué hay detrás de esto? Para la mayoría de fuerzas democráticas, se esconde una oscura pretensión, revocar el cambio de alternancia en el poder, que es por cinco años, tanto para la presidencia, vicepresidencias y congresistas, de darse esto, se quedarían muchos años, aplicando un gobierno totalitario, como ocurre con Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros, sostienen.

Lo cierto es que se perciben muchas dudas, respecto a las decisiones del nuevo gobierno, porque existe un doble discurso, el presidente Castillo, anunció en su Mensaje a la Nación que no realizará cambios traumáticos y respetará los procesos establecidos, empero ha tenido enfrentamientos por el escaso nivel de sus ministros y la presencia de implicados en apología al terrorismo y más.

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