Siempre estaremos lamentando las muertes que se produzcan contra los seres humanos, y peor aún si los ejecutores son sujetos demenciales, y sátiros, que desde la convivencia se convierten en monstruos, pues se ha demostrado, que no respetan ni a los propios seres que han procreado; es insólito, que una persona asesine a su mujer; viole a su hija, por un falso sentido de pertenencia

Hay muchos sujetos, que al contraer matrimonio, creen que son dueños de su pareja, y que tienen patente de corso, para hacer con ella, lo que le venga en gana; cuando esto no es cierto, los seres humanos llegamos al mundo solos y nos vamos solos, nadie tiene el derecho, de tomarnos como propiedad; los sentimientos crecen, la gente se ama, pero nadie es dueño del cuerpo de su mujer.

Las relaciones sexuales tienen que ser consentidas; jamás forzadas, porque cuando esto ocurre se convierte en violación; que no solamente puede venir de un extraño, durante un asalto; o en un taxi, también puede ocurrir por la violencia del marido; la mujer no tiene la obligación de tener sexo, si no quiere; cuando esto pasa, incluso puede denunciar a su cónyuge ante las autoridades.

Las parejas se casan por amor, no por deseo carnal, tampoco se adquieren los afectos, como un artículo en una tienda; el enamoramiento es una fase, donde los seres humanos, se observan unos y otros, y van construyendo un sentimiento, que a la postre concluye en una unión conyugal; pero sin embargo, algunos simulan ser corderos, en piel de lobos hambrientos que atacan a sus víctimas

Lo ocurrido a la joven Eyvi Ágreda, demuestra, que existe mucha gente frustrada y criminal suelta en las calles, sujetos, que creen, que la mujer es una presa, fácil, para dar rienda sus bajas pasiones; algunos ven a la mujer como un objetivo, al que hay que dirigir sus proyectiles; lo hecho por el asesino, rociarla con gasolina y luego incendiarla es un crimen de una terrible perversidad.

Insistimos, el amor no se compra; el amor se adquiere, de manera voluntaria, no podemos estar acosando a las mujeres, ni en el trabajo, ni en la calle, ni en la vecindad, ni en el aula; las relaciones sentimentales son de dos; es una situación espiritual, no un tema físico; pero aun habiéndolo logrado en buena lid; nadie puede prever su sostenimiento cuando la relación está deteriorada.

A la joven abogada Arlette Contreras, la arrastraron de los cabellos en un hotel, queriendo su novio, obligarla a tener relaciones; esto no puede ser porque es un acto criminal y perverso, otro sujeto incendió la casa donde vivía con su pareja y sus hijos, porque esta decidió dar término a la relación, es decir, que muchos sujetos, creen que la mujer es como un mueble, que debe utilizarse

Hoy ya nadie puede asegurar, que puede pasar luego de un matrimonio; si los contrayentes, cumplirán con respetarse mutuamente, o si habrá un demente escondido en la pareja, que la mujer ha elegido para vivir el resto de sus días; afortunadamente la sociedad ha reaccionado ante estos monstruos ocultos, y la ley castiga duramente el feminicidio. Dios proteja a nuestras mujeres.

 

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