Efectivos de la Policía Comunitaria participaron en una asistencia técnica para reforzar la prevención y atención de la violencia en instituciones educativas.
Con el objetivo de reforzar las estrategias de prevención y fortalecer la protección de la población escolar, efectivos de la División de Policía Comunitaria de la Región Policial Apurímac participaron en una jornada de capacitación orientada a actualizar los protocolos de actuación frente a casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes en las instituciones educativas.

La actividad, denominada Primera Asistencia Técnica sobre la Actualización de los Protocolos para la Atención de la Violencia contra los Niños, Niñas y Adolescentes, se desarrolló en el auditorio de la UGEL Abancay y reunió a los promotores policiales de Educación que cumplen funciones en diez instituciones educativas focalizadas de la ciudad de Abancay.
La jornada fue inaugurada por la directora de la UGEL Abancay, Dra. Betty Pozo Sánchez, quien destacó la importancia del trabajo articulado entre el sector Educación y la Policía Nacional para fortalecer la convivencia escolar y consolidar espacios seguros para los estudiantes.
Durante la asistencia técnica, especialistas del Área de Convivencia Escolar expusieron los protocolos actualizados para la prevención, atención y actuación frente a situaciones de violencia que puedan presentarse en el entorno educativo, enfatizando la importancia de una intervención oportuna, coordinada y dentro del marco normativo vigente.
Asimismo, los efectivos policiales intercambiaron experiencias y fortalecieron sus conocimientos sobre los procedimientos de actuación, herramientas que permitirán reforzar las labores preventivas y de orientación que desarrollan de manera permanente en las instituciones educativas donde cumplen funciones como promotores policiales.
Desde la División de Policía Comunitaria se destacó que este tipo de capacitaciones contribuye a mejorar la coordinación interinstitucional y fortalece el compromiso de la Policía Nacional con la promoción de una cultura de paz, el respeto de los derechos de la niñez y la adolescencia, así como la construcción de entornos escolares más seguros para toda la comunidad educativa.
Las autoridades señalaron que la actualización permanente de los protocolos constituye una herramienta clave para mejorar la respuesta frente a situaciones que puedan afectar el bienestar de los estudiantes, promoviendo acciones preventivas y una atención adecuada en coordinación con las instituciones competentes.



