PISTA DE RECIENTE INAUGURACIÓN SE DESMORONA EN PACUCHA

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Obra inaugurada en 2025 presenta deterioro y genera preocupación por la seguridad vial.

Una obra vial q ue fue inaugurada recientemente en el distrito de Pacucha vuelve a estar en el centro de la atención pública luego de registrarse un derrumbe y deterioro de la pavimentación en un tramo de la avenida Ischubambilla, ubicada cerca de la plaza principal del distrito.

La infraestructura, cuya inversión habría bordeado los 4 millones de soles, fue inaugurada el 12 de noviembre de 2025. Sin embargo, a menos de un año de su entrega, presenta daños visibles que han obligado a intervenir parte de la calzada, generando condiciones que podrían representar un riesgo para peatones, conductores y demás usuarios de esta vía.

De acuerdo con la información recogida, el deterioro se habría producido luego de la rotura de una tubería de agua, situación que habría obligado a realizar trabajos para reparar la instalación afectada. Para ejecutar dicha intervención se abrió parte de la pavimentación y, posteriormente, el sector quedó con piedras, tierra y restos de la obra de reparación, evidenciando un tramo considerablemente afectado.

¿QUÉ FALLÓ EN UNA OBRA NUEVA?

Más allá de la causa inmediata del daño, el caso plantea una interrogante que merece una explicación técnica y transparente: ¿por qué una infraestructura recientemente inaugurada presenta este nivel de afectación?

La eventual rotura de una tubería puede requerir necesariamente la apertura de una vía, pero corresponde conocer si las instalaciones de agua existentes fueron consideradas adecuadamente durante la ejecución del proyecto, si existieron coordinaciones entre las entidades responsables y qué medidas fueron previstas para evitar afectaciones posteriores a la pavimentación.

Asimismo, sería pertinente determinar si el daño registrado corresponde exclusivamente a la intervención de la red de agua o si existen otros factores relacionados con la calidad de los trabajos, el sistema de drenaje, las condiciones del terreno, la compactación o las características técnicas de la pavimentación.

Por tratarse de una obra ejecutada con recursos públicos, corresponde que las autoridades competentes informen a la población sobre las circunstancias que originaron el deterioro, la responsabilidad de las reparaciones y las garantías aplicables a la infraestructura.

UNA OBRA QUE DEBERÍA DURAR, NO VOLVER A ROMPERSE

El problema no se limita al aspecto visual. El tramo afectado se encuentra en una zona de circulación vehicular y peatonal, por lo que la presencia de piedras, tierra y desniveles puede generar dificultades para quienes transitan por el lugar, especialmente durante horas de mayor circulación o ante condiciones climáticas adversas y en horas de la noche.

La preocupación vecinal también resulta comprensible debido al corto tiempo transcurrido desde la inauguración de la obra. Una pavimentación nueva debería contar con condiciones adecuadas de funcionamiento y mantenimiento, y cualquier intervención posterior debería ejecutarse bajo criterios técnicos que permitan recuperar integralmente la vía.

En ese contexto, resulta necesario que la municipalidad y las entidades responsables hagan pública la información relacionada con el proyecto: monto exacto de inversión, empresa ejecutora, supervisión, expediente técnico, plazo de ejecución, periodo de garantía y responsabilidades asumidas frente a eventuales deficiencias.

TRANSPARENCIA Y FISCALIZACIÓN

El deterioro de una obra pública no debería convertirse únicamente en motivo de confrontación política o acusaciones sin sustento. Lo que corresponde es una evaluación técnica objetiva que permita establecer qué ocurrió, quién tenía a su cargo cada componente y qué acciones deben ejecutarse para garantizar que la infraestructura cumpla con las condiciones para las cuales fue construida.

La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se utilizan los recursos públicos y, especialmente, si una obra recientemente inaugurada cumple con los estándares establecidos en su expediente técnico.

Por ahora, el deterioro observado en la avenida Ischubambilla deja una imagen preocupante: una vía que fue presentada como una obra nueva y que, pocos meses después, requiere trabajos que han dejado parte de su pavimento afectado.

Mientras no exista un informe técnico definitivo, no corresponde atribuir responsabilidades de manera anticipada. Sin embargo, sí resulta legítimo exigir explicaciones, fiscalización y una reparación adecuada que garantice la seguridad de los usuarios y la durabilidad de una infraestructura financiada con dinero público.

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