La doctora Luz Esmeralda Román desarrolla telas antimicrobianas y con protección a la radiación UV
¡Merecido reconocimiento! A los 37 años, la doctora Luz Esmeralda Román ganó el premio regional UNESCO – L’Oréal Por las Mujeres en la Ciencia 2024, concurso que busca reconocer la labor de la mujer investigadora. Estudió ingeniería textil en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y se especializó en el desarrollo de textiles funcionalizados con tecnología y sostenibilidad. Hoy su historia motiva a más niñas, adolescentes y jóvenes a seguir el camino de las ciencias.
Desde pequeña era muy curiosa, quería saberlo todo y encontró en las coloridas telas que su mamá compraba en la provincia de Grau – Apurímac, su tierra natal, cierta fascinación y comenzó a preguntarse: ¿Cómo se hacían las telas? ¿Qué materiales se utilizan?, entre otras interrogantes que ella misma buscaba resolver.
Fue así cuando cursaba el cuarto año de secundaria que decidió estudiar ingeniería textil, carrera que descubrió gracias a uno de los libros que su papá le dio para leer. «Carreras del Perú a nivel nacional», se llamaba el texto que le abrió los ojos al mundo de las ciencias.
«En ese entonces, la UNI era la única universidad donde se dictaba la carrera y dije yo voy a entrar allí y seré una ingeniera textil. Mi proceso de preparación no fue fácil, yo venía de un colegio de provincia, entonces tenía que esforzarme más y luego de dos años de preparación, a los 19 años, ingresé a la UNI”, comenta a la Agencia Andina, la destacada investigadora Luz Esmeralda Román.
Todavía recuerda que en su salón de clases eran 15 mujeres y 60 varones; sin embargo, en ningún momento sintió alguna actitud machista o de discriminación por ser mujer. Todo lo contrario, comenta que entre todos se ayudaban. Luego de cinco años culminó con éxito su carrera y se graduó como bachiller en ingeniería textil.
De la industria a la investigación científica
Empezó a trabajar en la industria pero volvió a las aulas y laboratorios de la UNI para terminar su tesis universitaria y, sin proponérselo, ingresó al mundo de los textiles funcionalizados con propiedades antimicrobianas. En sus inicios trabajó con el peróxido de zinc, en marco de una investigación que lideró la doctora Mónica Gómez.
“La facultad de ciencias sintetizaba las nanopartículas de peróxido de zinc y nos daba a nosotras (a las de ingeniería textil) para aplicarlo en tela, pero nos dimos cuenta que ese no era el proceso correcto porque era difícil disolverlas. Se me presenta la oportunidad de aprender a sintetizar las nanopartículas y las dejaba ya suspendidas en un líquido y entonces se nos hacía más fácil aplicarlo en tela”, señala.
La investigadora también recuerda que las primeras pruebas antimicrobianas de esta tela de algodón con nanopartículas de peróxido de zinc las aprendió en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Por: María Fernández Arribasplata




