Señala que el objetivo fue respaldar a miles de productores afectados por la crisis del campo

En el contexto de sus actividades políticas, el excongresista Michael Martínez volvió a referirse a diversos episodios que, según sostiene, marcaron su trayectoria en la defensa de los agricultores de Andahuaylas y del sur del país, especialmente durante la profunda crisis que atravesó el sector agrario a finales de la década de 1990 e inicios de los años 2000.

A través de un pronunciamiento público, Martínez recordó que antes del año 2000 la provincia de Andahuaylas era reconocida por su importante producción de papa, cultivándose variedades como peruanita, huayro, chaska, revolución y marina, entre otras. Sin embargo, señaló que la crisis económica y política registrada en ese periodo afectó severamente la actividad agrícola, reduciendo la rentabilidad del cultivo y comprometiendo la economía de cientos de familias campesinas.

De acuerdo con su versión, numerosos productores habían accedido a programas de financiamiento promovidos por entidades del Estado, mediante la entrega de semillas, fertilizantes y otros insumos agrícolas. No obstante, la caída de los precios de la papa y las dificultades para comercializar la producción habrían impedido que muchos agricultores cumplieran con sus obligaciones financieras.

Según manifestó el exparlamentario, esta situación obligó a varios productores a vender animales, maquinaria e incluso terrenos entregados como garantía para afrontar las deudas contraídas, generando un fuerte impacto económico y social en las comunidades rurales.

Recuerda movilización por el agro

Martínez sostuvo que, en ese contexto, promovió una movilización social con el propósito de llamar la atención del Gobierno Central sobre la problemática que enfrentaban los agricultores de Andahuaylas y otras provincias del sur del país.

Indicó que entre los principales pedidos formulados durante aquella jornada figuraban la intervención del Estado para apoyar la comercialización de la papa, cuyo precio —según recordó— había caído a niveles críticos; la construcción de la carretera Ayacucho–Chincheros–Andahuaylas–Abancay y el impulso a la creación de una universidad para la provincia.

El excongresista señaló que dichas demandas buscaban visibilizar lo que consideraba un escenario de abandono estatal hacia Andahuaylas y otras zonas del sur peruano, así como promover mayores oportunidades de desarrollo para la población.

Ley sobre la deuda agraria

Otro de los aspectos destacados por Martínez fue la aprobación de la ley relacionada con la condonación de la deuda agraria, iniciativa que, según afirmó, permitió aliviar la situación económica de miles de pequeños productores que mantenían obligaciones pendientes con el Estado como consecuencia de la crisis del sector.

De acuerdo con el exlegislador, esta medida contribuyó a que numerosos agricultores pudieran recuperar estabilidad económica y conservar sus predios, al considerar que las deudas acumuladas respondían a circunstancias excepcionales que afectaron al campo peruano.

Un tema que vuelve al debate político

Las declaraciones de Michael Martínez se producen en un escenario preelectoral, en el que distintos actores políticos vienen recordando sus gestiones y planteando nuevas propuestas para la provincia de Andahuaylas. En ese contexto, el excongresista busca destacar las acciones que, según sostiene, impulsó durante su trayectoria pública en favor del sector agrario.

El impacto y alcance de dichas iniciativas continúan siendo materia de análisis y valoración en el ámbito político y ciudadano. Mientras tanto, la situación del agro, el acceso a mercados, la infraestructura vial y el fortalecimiento de las oportunidades para los productores siguen formando parte de la agenda pública en la región Apurímac.

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