LO QUE HAY DETRÁS DE UN DEBATE

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Por: Flor N. Huaraca Rodas

Tras tres intensos días realizando la cobertura de los “Debates Electorales 2026 Andahuaylas-Apurímac”, puedo concluir que, definitivamente, me gusta estresarme. Ahora les cuento por qué.

Después de cada debate, llegaba a casa y volvía a escuchar la transmisión. No solo para identificar los inconvenientes que pudimos haber tenido, sino también para experimentar lo que significa estar del otro lado de la pantalla: ser espectador.

Y fue entonces cuando me puse a reflexionar sobre lo fácil que resulta convertirse en crítico desde las redes sociales y lo difícil que puede ser estar del lado de quienes reciben esas críticas.

Escribir un comentario y enviarlo toma apenas unos segundos. Lo que muchas veces no vemos es todo lo que existe detrás de una organización que carga con semejante presión, no solo mediática, sino también con la responsabilidad de representar a instituciones importantes.

Estar dentro fue sentir que los delegados eran jueces de cada movimiento que realizábamos; fue percibir la presión y el nerviosismo de los candidatos en cada intervención; fue acompañar el silencio de un auditorio con capacidad para mil personas y un “lleno total” de apenas 25 presentes.

Y, mientras todo eso ocurría, había personas pendientes de cada cable, cada micrófono, cada intervención y cada imprevisto que pudiera presentarse.

Mucho o poco se habló de la organización. De pronto, las redes se llenaron de críticos y expertos en planificación y organización de eventos. Pero así funcionan muchas veces estos espacios: juzgamos lo que vemos sin detenernos a pensar en todo aquello que ocurre detrás.

Y no, no se trata de estar libres de críticas. Se trata de entender que detrás de cada transmisión hay personas, responsabilidades, decisiones que deben tomarse en segundos y situaciones que no siempre salen como fueron planificadas.

Por eso, quiero resaltar la participación de los agremiados de la ANP Filial Andahuaylas y del equipo de la UNAJMA. Porque, y no es por echarnos flores, considero que el éxito de la organización de un evento no está necesariamente en la perfección, sino en la capacidad de responder ante los inconvenientes que inevitablemente pueden presentarse.

Felicito a cada uno de los involucrados. No es sencillo permanecer tres horas de pie conduciendo un debate; no es fácil conectar todos los cables y rogar que ningún equipo falle; tampoco es tranquilo sentir la presión de más de tres mil ojos detrás de una pantalla que esperan que todo salga perfecto.

Pero sí es bonito ser parte de un despliegue de esfuerzo humano y técnico que, más allá de los inconvenientes, tiene un propósito colectivo: abrir espacios donde la ciudadanía pueda escuchar, conocer y evaluar a quienes aspiran a representarla.

Gracias a todos por estos tres días de extensas jornadas. Por poner en pausa nuestras propias actividades, compartir nuestro tiempo y conocimientos, asumir responsabilidades y dar lo mejor de nosotros para sacar adelante estos encuentros.

Y, si hay una imagen con la que me quedo, es la del final: nosotros mismos aplaudiéndonos en aquel enorme auditorio, donde nuestros aplausos hacían eco y donde, a pesar de su inmensidad, nunca dejamos que nos hiciera sentir pequeños.

Porque, al final, detrás de un debate no solo hay cámaras, micrófonos y candidatos. También hay personas que, incluso cuando nadie las ve, hacen posible que todo suceda.

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