Desde hace dos años he decidido anotar las lecturas que realizo día tras día, semana tras semana, año tras año, con su respectiva calificación cada una. Por ello, he descubierto que este 2021 he leído un poco más de 240 libros, entre poemarios, cuentarios, novelas, crónicas, investigaciones, etc.

Por ejemplo, este año, destaco la lectura de Prohibido entrar sin pantalones (2013), de Juan Bonilla, una novela magistral sobre los escritores y los artistas de Rusia y de Europa de la época de Vladímir Mayakovski, un libro para escritores; El juego de abalorios (1943), de Hermann Hesse, novela de erudición musical, literaria, filosófica y artística, basado en la vida del protagonista Josef Knecht, un genio de los abalorios; y Gargantúa y Pantagruel (1534), de François Rabelais, novela total de la carnavalización en la Edad Media.

Otro libro que me encantó leer este año fue Los paraísos artificiales (1860) de Charles Baudelaire, donde el maestro francés reflexiona sobre el vino, el hachís y otros alucinógenos emparentándolos con la vida y el arte. Además, Conversaciones con David Foster Wallace (2012), editado por Stephen J. Burn, donde el grandioso escritor estadounidense revela sus influencias literarias, algunos secretos, ciertos temores, varias anécdotas, etc. Asimismo, una experiencia grata fue leer la poesía completa de Alejandra Pizarnik. Dora Bruder (1997), del creador de la autoficción Patrick Modiano, estuvo genial.

De Bajo el volcán (1947) de Malcom Lowry recuerdo la fuerza y la grandeza que crecen mientras avanzan las páginas, como la magma en un cráter, para al final explotar con gran paroxismo. Y en Peregrinos de la lengua (1997) de Alfredo Barnechea también existen grandes entrevistas y muchos datos. Hasta que me orinen los perros (2008) y El enano (2001), de Fernando Ampuero, son novelas entretenidísimas, y sus libros de cuentos Vidas soñadas (1982) y Malos modales (1994) son geniales. Las Crónicas marcianas (1950) de Ray Bradbury es también un libro de cuentos maestro: magistral y canónico.

Los Cuentos (in)completos (2018) de Rodolfo Hinostroza fueron muy interesantes. Sonata de Kreutzer (1889), de León Tolstoi, es una joya en forma de novela. El amante de la China del Norte (1991) de Marguerite Duras me pareció fenomenal. Igual Música para camaleones (1980) de Truman Capote. Disfruté la prosa de El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) de Alfredo Bryce Echenique. Y Tinta roja (1996) de Alberto Fuguet no podría faltar en esta lista. Otra novela magistral que leí este año fue La carretera (2006) de Cormac McCarthy y, también, El hombre invisible (1897) de H. G. Wells.

Me encantaron los artículos de Sueños reales (2008) de Alonso Cueto. Me entusiasmó, con una nueva relectura, La palabra de los muertos o Ayacucho hora nona (1997) de Marcial Molina Ritcher. Los avispones (1966) y Contra el sueño profundo, de Peter Handke, fueron buenas lecturas también. Conversación con las catedrales – Encuentros con Vargas Llosa y Borges (2014), de Rubén Loza, fue una lectura aleccionadora. Cuba Stone (2016) de Jeremías Gamboa, Joselo y Javier Sinay me gustó mucho, también. Crónicas del argonauta ciego (2018), de Carlos Herrera, fue un gran libro que leí este año, también. Las Elegías de John Donne fue espectacular. Sapiens. De animales a dioses (2011) y Homo deus. Breve historia del mañana (2015) de Yuval Noah Harari fueron aleccionadores.

Me gustó la propuesta novelesca y metaescritural de Quién es D’Ancourt (2017) de Carlos Arámbulo. De las Memorias de Adriano (1951) de Marguerite Yourcenar saqué interesantes epígrafes. Además, Pájaros en la boca (2008) de Samanta Schewblin fue una grata experiencia. El hombre que amaba a los perros (2009) de Leonardo Padura también fue una gran lectura: explosiva e intrigante. El pequeño libro Querido y remoto muchacho (1998), de Ernesto Sábato, enseña mucho. Además, me satisfizo la propuesta de El teatro de los humildes (1913) y Los peregrinos de piedra (1913) del gran Julio Herrera y Reissig. Y justo este miércoles 29 de diciembre leí de un tirón un gran libro de crónicas: Hemingway desconocido (2019) de Omar Zevallos.

Tal vez estos fueron mis mejores lecturas de este 2021, un gran año es cierto, ya que hizo que pudiera leer o releer estos y muchos más grandiosos libros que, créanme, leyéndolos nos pueden quitar la mayor parte de nuestra vida, una especie de pérdida placentera, genial, fenomenal.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Ha publicado Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019) y Azares dirigidos (2020). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o, de su propio país como de países extranjeros. Mención especial del Primer Concurso de Relatos “Las cenizas de Welles” (2021) de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

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