Debate político: propuesta para revisar los feriados abre una nueva discusión nacional
A pocos días de iniciada la nueva gestión gubernamental, una de las primeras iniciativas del Ejecutivo ha comenzado a generar debate en distintos sectores del país. El Gobierno encabezado por Keiko Fujimori buscaría obtener facultades legislativas del Congreso con el propósito de impulsar un paquete de reformas en diversas materias, entre ellas la posibilidad de modificar el régimen de feriados nacionales.
De acuerdo con la propuesta conocida públicamente, el Poder Ejecutivo solicitaría autorización para legislar sobre diferentes aspectos vinculados a la gestión del Estado y la economía. Uno de los puntos que ha despertado mayor atención es el referido a la eventual modificación de los feriados no laborables.
Según el texto difundido, el Gobierno plantea la posibilidad de «modificar el régimen de feriados no laborables y reducir su número, con la finalidad de racionalizar su uso y fomentar la productividad», medida que, de ser aprobada por el Congreso dentro del otorgamiento de facultades legislativas, permitiría al Ejecutivo emitir normas sobre esta materia.
La propuesta ha generado diversas reacciones debido a que, durante la campaña electoral, la hoy presidenta había manifestado públicamente una posición distinta respecto al tema. En ese entonces sostuvo:
«No vamos a eliminar los feriados. Considero que esos fines de semana largos son una forma de promover el turismo interno dentro de nuestro país. Tampoco vamos a crear más feriados. Vamos a mantener esta cantidad de feriados para promover el turismo.»
Estas declaraciones son recordadas por diversos actores políticos y ciudadanos, quienes consideran que el contenido de la solicitud de facultades legislativas abre un escenario de discusión sobre la política que finalmente adoptaría el Ejecutivo.
Actualmente, el Perú cuenta con 16 feriados nacionales de descanso obligatorio, aplicables a trabajadores de los sectores público y privado. Estas fechas corresponden a conmemoraciones cívicas, históricas y religiosas, además de representar periodos que suelen dinamizar actividades como el turismo interno, el comercio, el transporte y los servicios.
Mientras algunos especialistas sostienen que una eventual reducción de feriados podría contribuir a incrementar las horas efectivas de trabajo y determinados indicadores de productividad, otros consideran que cualquier modificación debería analizar también su impacto económico en sectores vinculados al turismo, la gastronomía, el comercio y las pequeñas empresas que registran mayor movimiento durante los fines de semana largos.
Hasta el momento, la propuesta forma parte del pedido de facultades legislativas presentado por el Ejecutivo y deberá ser evaluada por el Congreso de la República, instancia que decidirá si otorga total o parcialmente dichas facultades, así como los alcances de las materias delegadas.
En consecuencia, cualquier cambio en el régimen de feriados dependerá del procedimiento constitucional correspondiente y de las normas que eventualmente puedan emitirse dentro del marco legal vigente.
El debate recién comienza y, como ocurre con las reformas de alcance nacional, serán las instituciones competentes las encargadas de definir el curso de esta iniciativa, mientras diversos sectores continúan expresando sus posiciones sobre una medida que podría tener impacto en la actividad económica, el turismo y la organización laboral del país.



