En China se construye un hospital en 10 días, pero en el Perú algunos tienen retraso de hasta 10 años

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En Puno, Áncash, Piura y Apurímac la población aún sigue en espera de sus hospitales prometidos
El futuro hospital de Huarmey tiene un cartel. Así se encontraba hace un año cuando el presidente Martín Vizcarra anunció que se realizaría la obra. Hoy el escenario es muy similar.
En medio de la emergencia que se vive por la propagación del coronavirus, en China se propusieron construir un hospital especializado en tiempo récord. Se trata del centro médico Huoshenshan, en la ciudad de Wuhan, y contra todo pronóstico fue edificado en solo 10 días para atender esta crisis de salud. A miles de kilómetros del país asiático, en el Perú aún hay centros médicos con retraso de casi 10 años.
Fue el 23 de enero que se inició la construcción de este hospital. Se levantó sobre un terreno de 25 mil m2. Para ello participaron los obreros disponibles de Wuhan, bajo estrictas medidas de seguridad pues fue en este lugar donde se detectaron los primeros casos de esta enfermedad. El gobierno chino hizo una inversión de US$43 millones para este y otro nosocomio más. Podrá atender a mil pacientes y será operado por 1.400 servidores de salud.
¿Qué sucede en nuestro país? Mientras las imágenes de televisión muestran a decenas de máquinas y cientos de obreros trabajando día y noche para levantar un hospital, en el Perú algunas estructuras lucen desoladas, a medio hacer y sin la esperanza de algún día atender a pacientes.
Estos son algunos casos que se encuentran en las regiones del país y perjudican a la población.
PARALIZADO EN ANDAHUAYLAS
El tan anhelado proyecto denominado «Fortalecimiento de la atención de los servicios de salud en el segundo nivel de atención, categoría II – 2 nivel de complejidad Nuevo Hospital de Andahuaylas» se ha convertido en la pesadilla de las autoridades regionales en Apurímac. Este proyecto tuvo su inicio con un financiamiento de casi S/60 millones, todavía en el año 2010, en la gestión del ex gobernador regional, David Salazar Morote, quien no pudo licitar dicha obra. En el año 2011, el entrante gobernador Elías Segovia Ruiz decide reformular dicho proyecto, haciendo que ascienda el presupuesto a más de S/122 millones. La empresa que ganó la buena pro fue el Consorcio Andahuaylas, integrada por las empresas Ortiz Construcciones y Proyectos SA Sucursal del Perú y Mediterráneo SAC.
Con un plazo de 20 meses para que culmine su ejecución, los trabajos del nuevo Hospital de Andahuaylas iniciaron en el año 2013. En ese periodo, Elías Segovia Ruiz y otros 9 ex funcionarios fueron investigados por la CGR, tras detectar que se habrían ocasionado una serie de desvíos presupuestales del hospital hacia otros proyectos, lo cual provocó que en el 2014 los trabajos se paralicen. Según la CGR, en aquel momento informó que el perjuicio económico ocasionado era de S/. 902 761.502.
En el 2015, el entrante gobernador Wilber Venegas Torres no pudo reiniciar los trabajos del Hospital de Andahuaylas. Ya en el 2016, luego de un proceso de conciliación, la empresa ejecutora reanudó los trabajos. Pero para el 17 de diciembre del 2018, el Consorcio Andahuaylas envió la carta notarial N°111-CA-2018 en la se anunciaba la decisión de resolver en forma total el contrato firmando con el Gobierno Regional de Apurímac por incumplimiento de obligaciones esenciales.
Desde esa fecha hasta la actualidad, según información de la CGR, la obra quedó paralizada y se encuentra en un 51% de avance de ejecución con un saldo de más de 14 millones de soles que se encuentran en la administración del Gobierno Regional de Apurímac, de los cuales ya se han gastado casi 2 millones en pagos a una consultora, una supervisora encargada de la elaboración de un informe final de cierre de obra entre otros gastos más. El actual gobernador, Baltazar Lantarón Núñez no ha podido resolver este problema en el primer año de su gestión.
– En Piura –
Un escenario similar se vive en el norte del país. Se trata del nuevo Hospital de Alta Complejidad de Piura que lleva al menos siete años de retraso desde que en el 2013 Essalud encargara a Proinversión el desarrollo del proceso de promoción de inversión privada. Para el 2015 el tema ya era de preocupación regional. Cinco años después, el diario El Tiempo, de dicha región, informa que el hospital que atendería a más de 700 mil personas, aún no empieza a ser construido. En informe de este medio periodístico se señala que Marienella Fernández, directora del proyecto, explicó que Proinversión aprobó la construcción de la obra a través de la modalidad de concesión en asociación público privada. Se estima una inversión de 170 millones de dólares para la edificación, equipamiento y operación del nuevo establecimiento de salud. Además, a inicios de este año se debería estar adjudicando la buena pro a la empresa concesionaria que tendría a su cargo el diseño, el financiamiento, la construcción, el equipamiento y la operación de servicios del nuevo hospital. (Comercio)

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