El candidato de Ahora Nación cuestiona la gestión regional, pero lleva como candidato en Curahuasi a un exfuncionario que ocupó cargos de confianza durante la administración de Percy Godoy.
El discurso electoral suele construirse sobre promesas de cambio, renovación y distancia respecto de las gestiones anteriores. En ese escenario, las declaraciones del candidato al Gobierno Regional de Apurímac por Ahora Nación, Elvyn Díaz Tello, durante una reciente entrevista radial, abren un debate político que merece ser explicado con claridad a los electores.
Díaz Tello ha expresado públicamente su intención de marcar distancia de la gestión del actual gobernador regional, Percy Godoy Medina, cuestionando, entre otros aspectos, la presunta influencia de allegados y familiares en la administración regional.
Sin embargo, esa posición genera una interrogante política cuando se observa la composición de su propia propuesta electoral, particularmente en el distrito de Curahuasi, donde su agrupación lleva como candidato a la alcaldía a Rubén Kcacha Ccarhuaslla, quien durante varios años desempeñó funciones de confianza dentro del Gobierno Regional de Apurímac.
UN VÍNCULO POLÍTICO QUE GENERA PREGUNTAS
Según la carta de renuncia presentada el 27 de febrero de 2026, Kcacha Ccarhuaslla habría desempeñado funciones como colaborador en la Alta Gerencia – Asesoría de Gobernación y posteriormente como Coordinador Regional de la Oficina de Diálogo y Conflictos Regionales.
Se trata, por tanto, de cargos que estuvieron vinculados a la estructura de confianza y conducción política de la administración regional.
Este antecedente no constituye, por sí mismo, una prueba de irregularidad ni permite atribuir responsabilidad alguna. Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente política, sí plantea una pregunta legítima: ¿cómo pretende diferenciarse una candidatura de la actual gestión regional mientras incorpora en su propia lista a una persona que ocupó cargos de confianza dentro de esa administración?
La interrogante adquiere mayor relevancia porque el mensaje de Elvyn Díaz busca presentarse ante el electorado como una alternativa de renovación y cambio frente a la actual conducción del Gobierno Regional.
DISCURSO Y ALIANZAS
En política, las candidaturas no solamente se evalúan por lo que dicen sus postulantes, sino también por las personas que los acompañan y representan en las diferentes jurisdicciones.
Por ello, la presencia de un exfuncionario de confianza de la actual gestión regional en la lista de Ahora Nación podría ser utilizada por sus adversarios políticos para cuestionar la consistencia del discurso de renovación de Díaz Tello.
No necesariamente significa que exista una contradicción jurídica o una incompatibilidad electoral. El cuestionamiento es fundamentalmente político y de coherencia discursiva: si una candidatura considera cuestionable determinada forma de administrar el Gobierno Regional, resulta razonable que el electorado pregunte qué criterios se utilizaron para seleccionar a quienes integran sus listas.
VERSIONES Y UNA INVESTIGACIÓN QUE DEBE ACLARARSE
Asimismo, han circulado versiones respecto a que Rubén Kcacha Ccarhuaslla habría utilizado obras financiadas o ejecutadas por el Gobierno Regional con fines de promoción política. Este extremo, sin embargo, debe ser acreditado por las autoridades competentes y no puede presentarse como un hecho probado.
Del mismo modo, se ha señalado que Kcacha estaría comprendido en una investigación fiscal relacionada con presuntos delitos de corrupción de funcionarios. La existencia de una investigación, de confirmarse oficialmente, no equivale a culpabilidad, pues corresponde al Ministerio Público desarrollar las diligencias y, eventualmente, al Poder Judicial determinar responsabilidades mediante una decisión firme.
Precisamente por ello, resulta importante que tanto los candidatos como sus organizaciones políticas aclaren públicamente estos cuestionamientos y proporcionen información verificable a la ciudadanía.
EL ELECTORADO TENDRÁ LA ÚLTIMA PALABRA
La controversia no debería reducirse a ataques personales ni a descalificaciones entre candidatos. El verdadero debate debe centrarse en la coherencia de las propuestas, los antecedentes políticos de quienes integran las listas y la capacidad de explicar sus decisiones ante la ciudadanía.
Si Elvyn Díaz plantea una ruptura con determinadas prácticas de la actual gestión regional, tendrá que explicar por qué decidió incorporar en su proyecto político a un exfuncionario que formó parte de esa misma administración durante más de tres años.
La respuesta corresponde al propio candidato y a su organización política.
En una campaña electoral, la coherencia también se vota. Y cuando un candidato promete renovación, el electorado tiene legítimo derecho a preguntar si las personas que lo acompañan representan realmente ese cambio.



