Carlos Iván Landa Kerschbaumer
La serie de crímenes que vienen ocurriendo en el país, demuestran, que estamos atravesando en una crisis conceptual de toda índole; moral, social, familiar, educativa, y de valores, lo cual se agrava por la ignorancia, y la ausencia del Estado, pues gran parte de las víctimas, de estos hechos provienen de las clases populares, donde la inestabilidad conyugal, es una situación recurrente.
La delincuencia es el resultado de hogares quebrados, padres alcohólicos, hijos drogadictos, y violencia familiar, donde la autoridad del jefe de familia, prácticamente no existe, porque el alcohol le ha entumecido el cerebro, y no le alcanza para criar a sus hijos, ni orientarlos, lo suyo es solo procrear, más allá de ello, no ha construido una línea de conducta como un ejemplo a seguir.
Es cierto que existen excepciones, y que, a muchos, la pobreza les ha servido como acicate para mejorar, como realizar estudios, obtener grados y ser destacados profesionales, pero ello es la excepción, no es la regla, pues la mayoría de la gente pobre se dobla ante el infortunio, abandona la lucha, y se deja estar, algunos encuentran en el vicio, la respuesta a sus quebrantos y pesares.
Ante la escasez de un legado sólido moralmente, sin principios edificantes, los segmentos más pobres de nuestro país, tienen que comenzar de cero, porque sus antecesores, no han previsto para ellos su futuro, sin alicientes, es más complicado salir adelante, no todos tienen la suerte de heredar tierras, poseer viviendas o negocios, muchos proceden de hogares deprimentes y pobres.
En ese marco de cosas, para salir de esta vida, llena de privaciones, una porción de peruanos se deja seducir por el lumpen; para asumir su lugar en el fango, la escoria, y la podredumbre moral y humana, aislados de una sociedad de selección y competencia, status, y prestigio, ellos eligen el robo, secuestro, violación, asesinato, sicariato; es decir, transitan por una vida maldita y criminal.
Como parte de su negada educación, analfabetismo y escasa cultura, las mujeres pobres de nuestra sociedad, permanecen casi silenciosamente, instaladas en barracas y pocilgas, dedicadas a cachuelos, mendrugos, y sostienen relaciones con personajes de mal vivir, así se embarazan y conviven en medio de la violencia de sus parejas, tienen hijos y luego son sujetos de su abandono.
Ellas no se ponen a pensar en los antecedentes del cónyuge, pues se sostienen en una relación tóxica de maltratos y machismo, de insultos y agresiones, los arrebatos de este son absorbidos por los hijos, que se quedan con traumas por la situación perversa y caótica del hogar y la conducta de su progenitor, esta es la realidad que pasan muchas mujeres que viven en lugares casi inhóspitos.
En medio de esto, los medios de comunicación, recogen, realidades y la transmiten a la sociedad que se conmueven por las imágenes que se presentan, con numerosas mujeres víctimas de feminicidios, violaciones y agresiones físicas, pero no solo estos hechos criminales les alcanzan, sino también a sus hijos, cuñados, padres, el hampón acomete, y no se genera resentimientos.
Como conclusión estamos asumiendo un mundo apocalíptico, con señales de plagas, con ausencia de valores, y confusión total, los padres participan de incestos, y de violaciones a sus propios hijos, los menores perpetrar asaltos y crímenes insertos en bandas criminales y también violan a niñas y las asesinan, y la gente empieza a preguntarse: ¿la policía donde esta?, y exige pena de muerte.


