Cierto día, ingresando a las redes sociales, observamos que una adolescente, describía su desgracia, antes de quitarse la vida, había decidido contarnos la historia de su corta existencia; su meollo sentimental que se acentuaba por la ausencia familiar, una pena que una jovencita que destacaba en sus estudios acabara así sus días, sorprendiendo incluso a sus propias compañeras.
Los antecedentes del suicidio, no tenían referencias, a juzgar por los testimonios que pudieron recogerse, pero tal hecho mostraba la debilidad de muchas colegialas, que silenciosamente caen en las garras de depravados y sátiros, esto es, atrapadas por criminales informáticos que demuelen a sus víctimas, engatusándolas, haciendo citas, para después aniquilarlas moralmente.
Los casos criminales ocurridos desde las pantallas de las computadoras son muchos, suceden cuando observan fragilidad de sus víctimas, quienes ceden ante las promesas de estos sujetos desquiciados, que en un tétrico juego, aprovechan toda circunstancia para apoderarse del cerebro de sus víctimas, alejándolas de sus hogares, prometiéndoles paraísos y asegurándoles felicidad.
A consecuencia de ello, muchas adolescentes cedieron ante sujetos desalmados, entre ellos, sátiros y depravados, incluso personajes que realizan cultos satánicos y perversos que generan enfermedades psíquicas y mortales; hace un tiempo padres españoles fueron en busca de su hija, tras haber sido captada por un brujo o religioso radical que formaba cuasi un harem terrorífico.
Hace algún tiempo una amiga fue objeto de frases hirientes contra la moral de parte de desconocidos que la calificaban de ramera; de mujer de vida ligera, los depravados escribían en las paredes su nombre y le enviaban mensajes por internet, calificándola de lo peor, sin importarles su familia; hijos y esposo, a estos canallas no les importaba nada de eso, solo querían destruirla.
Hoy un caso parecido acaba de conocerse; un delincuente perverso, sin ningún valor moral, venía persiguiendo a una jovencita, que no le ha hecho nada malo a nadie, por el contrario es una aplicada estudiante y comunicadora, contra ella, el diabólico personaje lanzaba todos sus dardos, afectando su moral e insultándola sin motivo alguno, confundiendo a la gente con hechos falsos.
A este sujeto le espera muchos años en prisión; una vez que las autoridades, especialistas en delitos informáticos lo descubran, porque no hay crimen perfecto, estos depravados no tienen espacio en nuestra sociedad, porque personajes como estos se han ganado el repudio y podrían ser linchados cuando se descubran sus identidades, el periodismo, tiene que propiciar su captura.
Basta de enfermos mentales en la redes sociales, ha llegado el momento de erradicar a estos pervertidos que en vez de ocuparse de realizar una tarea positiva se permiten vilipendiar a una persona de manera gratuita y obcecada, sin importarles que los delitos informáticos son tan graves como los personales, esto es como un asesinato en primer grado; la fiscalía debería actuar.

