Los docentes, estudiantes, de las Universidades, Institutos de Educación Superior, ONGs que han incorporado la difusión y defensa de las lenguas originarias en las regiones de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y colectivo de firmantes hacen llegar su indignación en torno a los hechos suscitados el día 26 de agosto, durante la presentación del ciudadano presidente del Consejo de Ministros.

1.- El Congreso de la República es una institución pública que alberga a los representantes del país elegidos por voto popular. El Congreso por su trayectoria se encuentra en la ciudad de Lima –que deriva del quechua y que significa “el que habla”-, y permite que los representantes de todas las regiones del Perú se reúnan para dialogar y legislar el país. Por ello, el Congreso es un espacio de encuentro de la diversidad y la pluralidad nacional y que representa al país (Constitución del Perú, art. 93).

2.- La Constitución Política del Perú vela por el respeto y la defensa de la dignidad de las personas porque es su “fin supremo” (art. 1); nadie debe ser discriminado por su idioma y “todo peruano tiene derecho a usar su propio idioma ante cualquier autoridad mediante un intérprete” (art. 2); la misma Constitución declara que “son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley” (art 48).

3.- Después de doscientos años de vida republicana constatamos que aún no se respeta el uso público de las lenguas originarias y, al contrario, se tiende a excluir y discriminar a las personas que las hablan. Por ello es indignante, que en el Congreso de la República –que por antonomasia es un espacio público- un funcionario del Estado haya sido obstaculizado por hablar en lenguas originarias, violando sus derechos humanos y constitucionales.

.- Todos los peruanos tienen el derecho a expresarse en público en el idioma que forma parte de su identidad cultural y social. Nadie debe ser impedido a valerse de su idioma originario para dirigirse a otros; y los otros debemos tener una serena disposición para escucharlo y acudir a los medios necesarios para comprenderlo. Cuestionar el habla de una persona que usa su lengua originaria en espacios públicos está reñido con los derechos constitucionales. Además, ahonda toda forma de discriminación que no tiene ninguna justificación.

5.- Desde esta perspectiva rechazamos todo acto que prohíba hablar a cualquier ciudadano en público en su propio idioma. Antes bien, el Estado por su función de representación pública debe expresarse y ser escuchado en las diversas lenguas del país. Pretender reducir la comunicación en un solo idioma es excluir e invisibilizar a los millones de hablantes en lenguas originarias, a pesar que existe una ley que regula el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú (Ley Nº 29735).

6.- Instamos a que los congresistas de la República del Perú se informen no solo de las leyes, sino contribuyan a la implementación de las políticas lingüísticas, y asuman su representación con respeto a la diversidad en todo diálogo acerca de temas de interés nacional. Asimismo, pedimos a los congresistas a tomar conciencia de los errores la política monocultural y monolingüe que afecta a los millones de peruanos que hablan diversas lenguas; además, de expresar sus disculpas por el comportamiento excluyente en un momento trascendental del país.

7.- El camino de la democracia se construye respetando a cada ciudadano que quiere expresarse en cualquiera de las lenguas que forma parte de su pueblo y su cultura, tal como dijera José María Arguedas: “Yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua” y ningún peruano sea considerado como un extranjero en su propio país.

8.- Finalmente, solicitamos considerar la necesidad de crear el Instituto Nacional de Lenguas Originarias que hace falta en el país. El Instituto contribuiría a potenciar las lenguas originarias del Perú y sostener el proyecto intercultural que los pueblos construyen. Para ello, las instituciones como las universidades y los institutos superiores están dispuestos a participar activamente con la finalidad de promover las diferentes lenguas originarias del Perú.

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