
Para lograr la dimisión de su actual presidente, Nicanor Sáenz Ledesma, un dirigente regional ha generado coordinaciones con la sede nacional, de manera que se realice la renovación de cargos para lo cual se requiere la vigencia del carné institucional mediante la actualización de documentos, una tarea que se realiza cada año, pero al no haber renovación esto no ha ocurrido.
Durante todos estos años, la ANP Andahuaylas ha perdido su vigencia, los agremiados no han recibido capacitaciones ni tampoco ningún acercamiento de la directiva nacional, ni siquiera para entregar un calendario ni un saludo navideño, totalmente olvidados, hoy los anepistas luchan por su reivindicación y vuelta a la vida orgánica, situación que está paralizada por magro desempeño.
Para que resurja la ANP Andahuaylas es necesario el compromiso de sus agremiados, que han hecho muy poco para que las cosas cambien, se han pasado renegando todo el tiempo, pero no han tomado acciones fructíferas, tendrán que pensar en enmendar errores y hacer el compromiso que sus nuevos dirigentes vayan por el camino correcto de actuar con transparencia en sus cargos.
En necesario que se restablezca la imagen institucional de la ANP, que el gremio apueste por su rol fiscalizador, incluso para los dirigentes nacionales, si estos no respetan las reglas y las normas institucionales, es preciso pues, que se haga autocrítica, si se cae en el error, no es posible que los anepistas se entornillen en sus cargos y solo roten entre ellos, generando la corrupción de cargos.
A los anepistas debe facultárseles el derecho a discrepar, lo cual es saludable y democrático, si se quiere consolidar un propósito, las jerarquías deben respetarse en la medida que estas respeten a los demás y a los objetivos, la cabeza de la institución no debe ser el todopoderoso, la directiva no debe tomar decisiones por cuenta propia, sin autorización del pleno, solo sucede en las dictaduras.
La ANP no puede admitir entre sus agremiados a personajes desprestigiados que no respeten la ética profesional, deben albergar a periodistas que desarrollen su labor con apego a la decencia y a los reglamentos institucionales, pues se ha visto en los informativos que ellos conducen, actuar como en una chacra, lanzando epítetos irreproducibles que afectan la moral de los interlocutores.
Ser portador de un registro gremial y un carné institucional, exige muchas responsabilidades, entre ellas ser el espejo de su entidad, recordar esto en cada acción que se requiera realizar, la representación es un crisol que se debe respetar, el agremiado no debe utilizar el camino equivocado de la insolencia y la diatriba, los anepistas no deben tener licencia para la impunidad.

