Llamado a la Policía y Fiscalía para esclarecer las circunstancias de su muerte. Sus familiares también cuestionan la atención médica recibida y el traslado que, según afirman, no llegó a concretarse.
La muerte de Efraín Llamocca Suni, de 30 años, conocido por sus familiares y amigos como “Habitas”, ha generado consternación y un pedido urgente de esclarecimiento en Abancay. El joven falleció el sábado 17 de octubre, después de permanecer más de ocho días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Guillermo Díaz de la Vega, adonde fue ingresado tras ser encontrado inconsciente y con graves lesiones en la cabeza.
El caso plantea interrogantes sobre las circunstancias en las que resultó herido, las personas que pudieron haber estado con él antes de ser encontrado y las diligencias que correspondería realizar para determinar si hubo responsabilidades penales.
De acuerdo con la versión de sus familiares, Efraín fue hallado en una trocha carrozable del sector de Fonavi, cerca de la avenida Independencia. Sus allegados presumen que habría sido agredido en otro lugar y posteriormente trasladado hasta esa zona. Sin embargo, esta hipótesis deberá ser corroborada mediante las investigaciones correspondientes.
La familia sostiene que, hasta el momento de sus declaraciones, no contaba con información clara sobre la apertura formal de una investigación ni sobre la identificación de posibles implicados. Por ello, demanda la intervención de la Policía Nacional del Perú y del Ministerio Público para esclarecer lo sucedido.
FAMILIA PIDE DILIGENCIAS Y RESPUESTAS
Durante el sepelio, realizado el lunes 19 de octubre en el cementerio general de Condebamba, familiares, amigos y vecinos expresaron su pesar y reclamaron que la muerte del joven sea investigada hasta conocer la verdad.
Entre sus principales pedidos figuran la recepción de testimonios, la revisión de posibles cámaras de videovigilancia en las zonas pertinentes y la reconstrucción de las últimas horas de vida de Efraín. También solicitan identificar a las personas que estuvieron con él antes de que fuera encontrado gravemente herido.
La familia espera que las autoridades establezcan cómo se produjeron las lesiones, dónde ocurrió el hecho y si existió participación de terceros. Asimismo, reclama información sobre las actuaciones fiscales y policiales realizadas o pendientes.
El esclarecimiento de estos puntos será fundamental para determinar las circunstancias de la muerte y, de corresponder, establecer responsabilidades individuales conforme a ley.
Hasta que las autoridades concluyan las diligencias, no corresponde atribuir responsabilidad a personas cuya participación no haya sido acreditada.
CUESTIONAN ATENCIÓN MÉDICA Y TRASLADO A OTRO HOSPITAL
Además del pedido de justicia, los familiares expresaron su preocupación por la atención médica que habría recibido el joven durante su hospitalización.
Según su versión, el Hospital Regional Guillermo Díaz de la Vega no habría contado con un especialista en neurocirugía para atender las lesiones que presentaba Efraín. También afirman que se habría gestionado su referencia a un establecimiento de mayor complejidad en Cusco, pero que el traslado no llegó a concretarse.
Sus allegados indican que habrían recibido como explicación la falta de disponibilidad de camas. Frente a ello, consideran necesario esclarecer qué gestiones se realizaron, cuál fue la condición clínica del paciente y qué alternativas de atención especializada se evaluaron durante los días que permaneció internado.
La familia sostiene que una atención especializada oportuna pudo haber influido en el desenlace. No obstante, determinar si existieron demoras, deficiencias en la atención o una relación entre estas y el fallecimiento requiere una evaluación médica y documental, además de las explicaciones de las autoridades sanitarias correspondientes.
Por ello, solicitan que se esclarezcan también las circunstancias de la atención hospitalaria, sin que ello implique dar por acreditada una negligencia médica.
UNA FAMILIA EN DUELO Y UNA MENOR QUE QUEDA EN LA ORFANDAD
Efraín era natural de Ayacucho, pero había vivido prácticamente toda su vida en Abancay. Se ganaba el sustento mediante la venta de habas, maní tostado y, durante sus últimos días, helados.
Quienes lo conocieron hoy lamentan su partida, mientras sus familiares afrontan el dolor de una pérdida que, aseguran, necesita respuestas. Su fallecimiento deja además a una menor en la orfandad, una situación que agrava la preocupación de sus seres queridos.
Más allá del dolor, la familia insiste en que el caso no debe quedar sin esclarecer. Su exigencia está dirigida a las instituciones responsables de investigar los hechos y determinar, con pruebas, qué ocurrió antes de que el joven fuera encontrado inconsciente.
EL CASO REQUIERE INVESTIGACIÓN Y TRANSPARENCIA
Los familiares hicieron un llamado a los vecinos y a cualquier persona que pudiera haber visto algo o que disponga de información relevante para que colabore con las autoridades.
Los testimonios, las imágenes de videovigilancia que pudieran existir y los demás elementos de prueba que se obtengan podrían contribuir a reconstruir lo sucedido. La evaluación de los registros médicos y de las gestiones de referencia también permitiría aclarar los cuestionamientos planteados por los allegados.
Mientras tanto, corresponde a la Policía y al Ministerio Público informar, dentro de sus competencias, sobre las diligencias que se realicen y determinar si existen elementos suficientes para identificar a posibles responsables.
La familia de Efraín Llamocca Suni pide conocer la verdad y que, si se acreditan responsabilidades, se proceda conforme a ley. Su reclamo es que la muerte de “Habitas” no quede en el olvido y que las circunstancias del caso sean esclarecidas.



