Este domingo finaliza la Feria Internacional del Libro de Lima del 2023 y, como siempre lo recomiendo, uno debería de aprovechar de leer (si es por placer) a los autores clásicos o a los contemporáneos de pluma genial (Javier Cercas, Arturo Pérez Reverte, Emmanuel Carrère, Jonatan Franzen, entre otros, pues la lista es interminable), o, también (si es por conocimiento), sobre los temas que a uno le interesan. Solo por hablar de ellos, hoy disertaré sobre dos grandes escritores del siglo XIX: Gustavo Adolfo Bécquer y Gustave Flaubert.

Ellos, por ejemplo, fueron los escritores de «La leyenda de San Julián el hospitalario», que fue de Gustave Flaubert, perteneciente a su libro Tres cuentos (1877), junto con «Un corazón sencillo» y «Herodías»; y la leyenda de «Creed en Dios», de Gustavo Adolfo Bécquer, incluido en su libro Leyendas (1858-1865). Ambos libros son geniales y, en su literatura, abordan temas universales y atemporales en sus escritos. Además, exploran la condición humana, el amor, la pasión, la soledad, la muerte y la naturaleza de la existencia.

Estos dos genios de la literatura desarrollan en sus escritos un romanticismo y una subjetividad con gran destreza prosística. Aunque Bécquer y Flaubert pertenecen a corrientes literarias distintas (romanticismo y realismo, respectivamente), ambos muestran una inclinación hacia la subjetividad y la exploración de la interioridad. Bécquer, dentro del romanticismo, se enfoca en la subjetividad del yo poético y en los estados emocionales intensos. Flaubert, a pesar de su enfoque realista, también ahonda en las percepciones y experiencias subjetivas de sus personajes.

En primera instancia, compararemos el estilo de la prosa en las dos leyendas: en el caso de Bécquer, es de una prosa más subjetiva, pero exponencial, que refiere ampliamente a un público disperso: los nobles aventureros, los pastores, las niñas de Montagést; es una prosa muy fluida, rápida, amena, imaginativa, mucho más fluida que la de Flaubert. En cambio, este último autor, consagrado por la frase «el arte por el arte» por ser su prosa más cuidada, preparada y trabajada; expone una prosa maestra de descripciones sucintas y concisas, con la precisión y fantasía que necesita una leyenda. Ambos, sin embargo, tienen estilo y representación del mundo parecidos.

Con respecto a su lado formal, a su lenguaje literario, tanto Bécquer como Flaubert se destacan por su habilidad descriptiva. Bécquer utiliza una prosa poética y evocadora para transportar al lector a ambientes mágicos y misteriosos. Flaubert, por su parte, es conocido por su minuciosidad en la descripción de los detalles, creando imágenes vívidas y realistas en la mente del lector.

Por otro lado, como propone Víctor Hugo en su Manifiesto romántico (1827), ambas obras de arte propugnan un acercamiento a la vida, pero una vida que está por encima de la vida tal como esta se nos ofrece, porque son su quintaescencia. En efecto, ambas obras de arte asemejan en que se narran el declive moral de un hombre y su resurgimiento espiritual para estar bien consigo mismo.

Esta característica es explícita en Víctor Hugo, quien afirmó en cierta parte de su libro: «El cristianismo lleva la poesía a la verdad. Al igual que él, la musa moderna contemplará las cosas desde una perspectiva más elevada y más amplia. Comprenderá que en la emoción no todo es humanamente bello, que en ella lo feo existe al lado de lo bello, lo deforme cerca de lo gracioso, lo grotesco en el reverso de lo sublime, el mal con el bien, la sombra con la luz».

Aquella definición de Víctor Hugo explica magistralmente el tema desarrollado en las dos leyendas. El sentimiento cristiano está arraigado incluso en los títulos de las mismas. Y en las escenas de la trama hay una sucesiva realización de acontecimientos «grotescos» o «sublimes», como se puede comprobar explícitamente con las lecturas. Las escenas terroríficas de las leyendas, ambientadas en los bosques de la «Naturaleza», demuestran que «lo bello no tiene más que un tipo; lo feo, mil».

Y es que estos personajes, Teobaldo y Julián de nuestros escritores estudiados, son, según el genial autor de Los miserables (1862), los «Adanes, creados por los poetas, [que] encarnan, este la pasión, aquel el deber, aquel la razón, aquel la conciencia, aquel la caída, aquel la ascensión». Claro que en las leyendas esto se puede determinar cómo estados vitales de los personajes.

La belleza de sus protagonistas también se destaca por la profundidad psicológica que se desarrollan en ambos escritos prosísticos, ya que Bécquer como Flaubert exploran la psicología de sus personajes. Bécquer se adentra en las emociones y los pensamientos de sus protagonistas, mientras que Flaubert examina las motivaciones y los conflictos internos de sus personajes. Ambos escritores buscan comprender y retratar la complejidad de la mente humana.

Como palabras finales a este artículo, exhortaría a los lectores que acudiesen a la FIL que elijan comprar a los autores clásicos o contemporáneos cuya destreza y maestría literaria está comprobada. Así estarán satisfechos de la fiesta de los libros que encarna el evento más grande de la venta de libros del país. Sin embargo, como afirmo siempre: uno debe leer siempre de todo, en eso está la gracia, aunque la vida se nos gaste en ello.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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