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UN ARTE POÉTICA EN NOTAS PARA UN POEMA ENCONTRADO DE CRISTHIAN BRICEÑO

Por Francois Villanueva Paravicino

 

La última publicación de Cristhian Briceño, Notas para un poema encontrado (Paracaídas Editores, 2023), devela una de las principales preocupaciones que siente el autor en la literatura: la poesía, el poema y el poeta. Y sobre ellos reflexiona de forma casi ensayística, con prosa poética, con estructura parecida a la forma de un diario de apuntes, para poder tratar de comprender las naturalezas de aquellos tres objetos de estudio, que son (hasta pudiese decir) inefables, inaprensibles, enigmáticas, metafóricas, cabalísticas, que siempre representa problemas para los escritores, los académicos, los críticos literarios.

Como acostumbra el autor también de Su seguro servidor (2021) y Todo es demasiado (2019), su escritura bordea lo experimental, lo arriesgado, el límite entre lo tradicional y lo innovador. Y como nos tiene acostumbrada en algunas de sus publicaciones, logra salir bien parado, pues ha alcanzado su objetivo propuesto. O eso queda en la mente del lector: una satisfacción de haber leído un libro sustancioso, cumplidor, que amplía la perspectiva sobre el quehacer poético que uno tiene después de terminar de leerlo.

Aunque en sus reflexiones sobre la poesía, el poema y el poeta, existen muchos clichés y muchos lugares comunes, yo creo que para un lector que no sea un erudito, un académico o un especialista en literatura, el libro le enseñará y le deleitará demasiado. Y en nuestro mundo literario local yo creo que este libro puede ayudar bastante, al menos para comprender la naturaleza compleja de la literatura en verso y en prosa poética, es decir, saber que jugar con la poesía es manipular fuego, el que puede incinerarnos hasta desaparecernos o revivirnos como una especie de fénix.

Los apuntes que realiza el poeta en los tres días que son destacados en las notas-poemas-ensayos, con diferente horario durante las veinticuatro horas, son un torrente de pensamientos y de ideas, de citas y de escritores, de libros y de diferentes obras artísticas, que revelan el informado campo poético en el que se desenvuelve la poética de Cristhian Briceño. En efecto, tal vez este libro busque hurgar en la concepción del arte poética que el poeta tiene de ese fenómeno literario, desde sus concepciones más populares y corrientes hasta sus definiciones más cultiletradas y versadas.

Existen frases importantes de aquella empresa, por ejemplo, como estas: “A un buen poema le ocurre lo contrario que a una fruta”; “Pero, entonces, ¿cuál es la meta de(l) poema? Quien tenga la respuesta es un Gran Aguafiestas”; “No puedo demostrarte, querido lector, mi intención al momento de escribir el poema”; “El poeta solo llega a ser dos cosas a la vez cuando es quien escribe y también el primer lector de lo escrito”; “Ignoro si un buen poeta descarta algo que escribió cuando tenía aún menos pericia que en el presente”; “Una metáfora: el poema es el pecado original del poeta”.

También estas frases: “Es un poema simplemente porque yo lo llamo poema: después podría dejar de serlo”; “Muchas veces el poema debe interrumpirse y entregarse al cajón para preservar la perfección de su inteligibilidad”; “El poema imposible es el único hijo posible”; “La poesía podría ser lo que falta, en el instante preciso en que recordamos no nombrarla”; “Dudo que un buen poeta entregue su secreto; dudo aún más que este sea transferible”; “Una decisión trascendente, imperativa, la de interrumpir el libre curso del poema”, etcétera.

Así son estas reflexiones escritas por el buen Cristhian Briceño que nos acercan a su arte poética o a la naturaleza del poema, de la poesía y del poeta, que él concibe como testimonio de parte y como principal protagonista, pues él ya ha sido galardonado con el Premio Copé de Plata del 2013. Además, es autor de poemarios interesantes y entretenidos, que todo lector de poesía debería de conocer.

Sin embargo, lo que bajonea el librito es la brevedad de la entrega, un poco más de setenta páginas, aunque, como vimos, es nutritivo y aleccionador. Hubiese sido uno de los grandes libros de este año si su empresa fuese más ambiciosa, más idealista, más codiciosa, porque así ya no habría reparos a su esforzada conciencia artística. Esta publicación se podría comparar con Cartas a un joven poeta (1929), de Rainer María Rilke, si no fuese que el genio austríaco prefirió un estilo tradicional y más clásico de entonces, que fue el uso de las cartas. Pero no hay duda de que ambos libros servirán mucho a los poetas, tanto a jóvenes como a versados, y por eso es un libro recomendable.

Lo destacado de este libro, también y por el contrario, es su capacidad de tratar de racionalizar y de pensar racionalmente sobre aquellos conceptos mencionados, de los cuales he detectado ciertos esbozos psicoanalíticos, estructuralistas, semióticos; es decir, el autor se ha valido de sus estudios académicos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para poder tener un mayor panorama teórico de lo que le interesa en exceso. Y todo poema es un exceso y todo poeta un excesivo, y además todo lo contrario.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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