La venganza del bufeo colorado (Trazos Editores, 2026), de Nixon Rengifo, pertenece a los libros que emergen de un territorio. Aparecido en septiembre, el volumen reúne treinta y un relatos y propone un viaje por la memoria personal, la oralidad amazónica, el amor, la muerte, la enfermedad, el deseo, la violencia, la superstición y las heridas sociales que persisten en los pueblos de la selva baja. El autor, nacido en Miraflores Nuevo, en el río Marañón, construye su universo narrativo desde un lugar que conoce íntimamente: sus ríos, sus comunidades, sus costumbres, sus personajes y también sus fantasmas.
El libro tiene, ante todo, una virtud que no puede fingirse: conoce la tierra que narra. Sus historias transcurren entre el río Tigre, el Marañón, el Nanay, Nauta, Iquitos y diversas comunidades amazónicas. El paisaje no funciona solo como telón de fondo, sino como una presencia que respira, amenaza, alimenta y recuerda. El agua, las canoas, los árboles, los peces, las aves, las chacras, la lluvia, los cementerios y las noches selváticas forman una suerte de organismo narrativo. En ese sentido, Rengifo confirma aquella vieja intuición de Tolstói según la cual quien pinta con autenticidad su pequeña aldea puede terminar pintando el mundo.
Uno de los mayores aciertos del volumen es justamente esa fusión entre memoria y ficción. No siempre estamos ante cuentos tradicionales en sentido estricto. Algunos textos se aproximan a la crónica, otros al testimonio autobiográfico, otros a la estampa costumbrista y algunos al relato fantástico. Esa heterogeneidad puede ser vista como una virtud porque convierte el libro en una especie de álbum narrativo de la Amazonía contemporánea.
El primer relato, “La peste”, es uno de los más conmovedores. Juan y Carmen recorren las comunidades amazónicas buscando una solución para salvar a su hijo Ruyter, enfermo de pelagra. El río se convierte allí en una vía de esperanza y desesperación: los padres reman contra la corriente mientras llevan consigo la fragilidad de un niño cuya vida depende de una atención médica que casi nunca llega. El relato alcanza fuerza cuando el drama familiar se abre hacia una dimensión social: la enfermedad deja de ser solo una tragedia privada y se convierte en imagen del abandono que padecen muchas comunidades amazónicas.
Otro texto logrado es “Abuelos”, quizá uno de los más humanos del conjunto. El narrador visita a Olegario y Brígida, sus abuelos, ya ancianos y afectados por la pérdida de la memoria. Ellos apenas pueden reconocerlo, pero él reconstruye sus figuras mediante recuerdos de infancia: el abuelo militar, trabajador petrolero, mujeriego, supersticioso y protagonista de innumerables anécdotas; la abuela, silenciosa y sometida a las costumbres de su época. El relato adquiere una dimensión elegíaca cuando el narrador comprende que la memoria familiar puede desaparecer con quienes la conservan. “Mientras exista el pucunucho, estarás viva por mil años en mi reminiscencia”, parece decirnos el autor: recordar es otra forma de impedir la muerte.
Entre los relatos fantásticos sobresale “El brujo que se convertía en lechuza”. Lorenzo Cahuaza Tapullima es un chamán rodeado de rumores, poderes y temores: cura enfermos, posee conocimientos esotéricos y, según la tradición oral, puede transformarse en lechuza, ayaymama o tigre negro. La historia posee una atmósfera de leyenda amazónica y recupera ese territorio donde la frontera entre lo real y lo sobrenatural permanece deliberadamente abierta.
También merece atención “La tortura”, relato violento y oscuro sobre Santiago Murayari, un hombre que se convierte en curandero para salvar a su madre y termina envuelto en acusaciones, rivalidades y creencias religiosas. El cuento desemboca en una escena brutal de linchamiento que luego adquiere una dimensión fantasmagórica: el muerto regresa convertido en presencia nocturna. Es uno de los momentos donde el autor consigue unir violencia social, mito y terror.
Pero el corazón del libro está en el relato que le da título: “La venganza del bufeo colorado”. Luis Chota, recién casado con Georgina, conoce a Ana y comienza con ella una relación clandestina. Paralelamente, Georgina experimenta también una aparición masculina que parece corresponder al amante de su esposo. El cuento se interna entonces en una zona ambigua donde adulterio, deseo, sueño, mito y metamorfosis se confunden. El bufeo colorado —criatura arraigada en el imaginario amazónico— deja de ser solo un animal del río y se convierte en símbolo de la transgresión y de sus consecuencias. Cuando Luis hiere con su fisga a un delfín, la realidad parece doblarse sobre sí misma: al final descubre que el hombre herido por la misma arma es aquel extraño que había visto salir de su casa. La revelación final posee la eficacia de una pesadilla.
Hay otros relatos que amplían el registro del libro. “Pandemia Z” reconstruye el miedo de Iquitos durante la COVID-19 y denuncia la precariedad hospitalaria y la desigualdad que dejó expuestos a los pueblos rurales. “Silencioso” es uno de los textos más íntimos, porque el autor convierte su propia experiencia de ansiedad y depresión en materia literaria. “La Navidad no es para todos”, por su parte, recupera la pobreza infantil y la memoria de una Navidad vivida desde la carencia, donde pescar y trabajar bajo la lluvia constituyen el único camino para conseguir una cena y algunos regalos.
En el conjunto, hay que reconocer el esfuerzo del autor por incorporar distintas dimensiones de la vida amazónica. Los nombres de los lugares, las actividades cotidianas, las plantas, los animales, las embarcaciones, las bebidas y las costumbres no aparecen como elementos ornamentales, sino como parte de un mundo narrativo reconocible. La selva baja tiene una presencia concreta: se escucha en sus ríos, en los animales, en las lluvias y en las voces de sus pobladores. Asimismo, el libro concede espacio a personajes que pocas veces ocupan el centro de la literatura: campesinos, pescadores, curanderos, ancianos, trabajadores y habitantes de comunidades alejadas de los principales centros urbanos. Esa voluntad de representación constituye uno de sus aportes más valiosos.
Sin embargo, existen pequeños problemas de construcción narrativa. Algunos cuentos parecen extenderse más allá de su núcleo dramático; otros acumulan episodios, personajes y acontecimientos hasta acercarse más a la crónica que al cuento propiamente dicho. La heterogeneidad, que inicialmente resulta estimulante, puede producir cierta desigualdad. Hay textos memorables y otros que funcionan mejor como testimonios de una época o como materiales de memoria personal que como relatos literariamente acabados.
Pero sería injusto exigirle al libro una uniformidad que precisamente no busca. La venganza del bufeo colorado es, sobre todo, una obra de testimonio, memoria y pertenencia. Su autor escribe desde una Amazonía que pocas veces aparece en la literatura peruana contemporánea con semejante familiaridad cotidiana. No contempla la selva desde fuera: la atraviesa. Y esa diferencia se siente.
Al terminar el volumen queda la impresión de haber recorrido un territorio donde los muertos todavía conversan con los vivos, donde el río guarda secretos, donde un abuelo puede convertirse en leyenda, donde una enfermedad puede revelar el abandono de un Estado y donde un bufeo puede devolver, desde las profundidades del Marañón, aquello que los seres humanos creen haber olvidado.
En sus mejores páginas, Nixon Rengifo consigue que la Amazonía no sea paisaje, sino destino. Y acaso esa sea la mayor virtud de este libro: recordarnos que una literatura de verdad arraigada no necesita abandonar su aldea para alcanzar el mundo. Basta con escuchar, con atención, aquello que murmuran sus ríos.
Francois Villanueva Paravicino
Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024), Cantera de fuego (2025) y Fábulas de amor y libros (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.

