Los niños, acompañados de una persona mayor, o de amigos, visitan centros comerciales, para que les entreguen caramelos; durante dicha actividad, en ciertos países, realizan interesantes shows, para promocionar la fiesta de Halloween, que resulta ser un interesante espectáculo muy colorido, un placer para los ojos, la cual no debe verse más allá de una presentación de recreación.
La escenificación de Halloween, es una práctica artística, y de diversión, quienes participan de ella, buscan pasar un buen momento, llevando alegría a la gente, la presencia de brujas, calabazas, escobas, es parte del show, que se traslada a las calles, y que el público toma con gracia, porque identifica a personajes, que vemos en la cinematografía con participación de destacados artistas.
Empero, en los últimos años, la presencia de los niños, con sus disfraces y la representación de sus personajes, ha sido distorsionada, pues desde la escena, se ha traslado a la realidad, en el supuesto que se trata de una apología satánica, un culto a las tinieblas, que reta al cristianismo y vulnera la fe, un exceso, con ese criterio no habrían actores, ni se filmarían las películas de terror.
La palabra «Halloween» se define tradicionalmente como una forma acortada en lengua escocesa usada como tal por primera vez en el siglo XVI., era el antiguo nombre en inglés de la «víspera de todos los Santos», 01 de noviembre, es, la víspera de la fiesta cristiana, para referirse a los santos, es incluso, el nombre que reciben la vigilias de las fiestas litúrgicas del cristianismo.
Hoy en día, Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidense y canadiense, adoptado en algunos países iberoamericanos, conociendo aún esta festividad, tienen sus propias tradiciones y celebraciones ese mismo día, aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos:
En Europa son muchas las ciudades en las que los jóvenes han decidido importar el modo con el que Estados Unidos concibe Halloween celebrándolo con fiestas y disfraces, aunque en algunos lugares, como Inglaterra, la fiesta original ha arraigado de nuevo.
El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.
En esa noche los espíritus visitaban las casas de sus familiares, y para que los espíritus no les perturbasen, los aldeanos debían poner una vela en la ventana de su casa por cada difunto que hubiese en la familia. Si había una vela en recuerdo de cada difunto, los espíritus no molestaban a sus familiares; si no era así, los espíritus les perturbaban por la noche y les hacían caer entre terribles pesadillas.
Dado que Halloween coincide con la temporada de la cosecha anual de las manzanas, las manzanas de caramelo (conocidas como manzanas acarameladas fuera de Norteamérica) y las manzanas dulces son comunes durante las fiestas. Las manzanas de caramelo se les daban comúnmente a los niños, pero la práctica se desvaneció rápidamente en la estela de rumores.
LA FIESTA DE HALLOWEEN

