Empero, todos sabemos, que Dios no nos exige que sigamos su camino, como a veces se cree, esto no es así, desde el inicio del mundo, Él nos dio a elegir, entre el camino de la vida y el camino de la muerte, pero no las impuso, porque era una opción, que deberíamos asumir, Adán pecó, seducido por la diabólica serpiente, y mordió el fruto prohibido, y desde allí él optó el camino de la muerte.
Pero, quién escoge, en los días actuales el camino de la vida y quién el camino de la muerte, no es difícil responder, porque está a la vista. Los que apartan a Dios de sus vidas, están por cierto al lado del Dios de los malvados: Satanás, el ángel que se enfrentó al Padre, y se convirtió en su enemigo, y que hoy demuestra su poder, ingresando en mentes de perversos criminales y sicarios.
Otros, sin ser avezados criminales, violadores, o ladrones, asumen una vida enfrentada al Dios de los cristianos, al no buscar arrepentirse y por ende ser perdonados en busca de la vida eterna, pues toman todo lo negativo, participan del mundo, que se traduce en la maldad con el semejante, la violencia psicológica sino es de obra, borracheras reiteradas y consumo de drogas.
Por esto, aquellos que profesan el amor a Dios, siguiendo las ordenanzas del Padre, a través de Cristo, y el Espíritu Santo, mora en ellos, siguiendo un vida limpia de deshonores, militantes en su fe, obedientes en sus credos, singulares en la paciencia, prestos para el servicio, abnegados para el socorro, ausentes en el vicio y la maldad, son, sin duda alguna, muy dignos del pueblo de Dios.
Que no le digan a usted, que es del mundo, porque en el mundo donde vivimos, confluyen todas las maldiciones que no quiere Dios para los suyos, póngase a buen recaudo y demuestre que una cosa es estar juntos, y otra es estar revueltos, en este momento de reflexión, debemos alejarnos del mundo y vivir para la gloria de Dios, no cuesta mucho ser cristiano, solo debe variar su camino.
