Por Francois Villanueva Paravicino
Este año se cumple 100 años de la publicación de Trilce (2022) de nuestro poeta universal César Vallejo. Por ello, como pequeño homenaje a esta obra maestra reflexionaré sobre el compromiso político del poeta nacido en Santiago de Chuco en 1892 y fallecido en París en 1938. Y de ello hay testimonios en sus artículos periodísticos, en sus libros y en sus cartas, donde César Vallejo expresa con nitidez su visión del arte y la cultura contemporáneas y pone una mirada atenta y vigilante ante los acontecimientos culturales que ciñen al Viejo Mundo y a nuestro país en una de sus horas más críticas. Así, según la poética pragmática de Vallejo, el poeta debe ser un artista creador de nuevos sentimientos políticos, sociales, comprometido con su realidad vital, postulando por lo tal un Arte Nuevo.
En el aspecto socio-político, informan las fuentes históricas que el Perú y el mundo se encuentran en inestabilidades políticas, en sociedades mudables y tensas. Augusto B. Leguía ya recuperó la presidencia de la República en 1919 con el apoyo de un golpe militar, y el Perú aún soporta los estragos de la guerra con Chile. En el mundo ya vencieron las revoluciones mundiales de caracteres prácticamente nacionalistas y populistas (la Revolución Mexicana ha triunfado 1910, en 1911 la Revolución China de Sun Yaf Sen, en 1917 la Revolución Soviética).
El mundo también respira aires menos contaminados con el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918, pero que iniciará dramas inciertos y agitados en la humanidad con perspectivas hacia el futuro; un grupo de intelectuales exiliados en México fundaron en 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), cuyo principal representante fue, durante más de cuarenta años, Víctor Raúl Haya de la Torre. El 3 de junio de 1929, los respectivos presidentes (el chileno Carlos Ibáñez del Campo y el peruano Augusto B. Leguía), firmaron el acuerdo y protocolo complementario que es conocido como el Tratado de Lima, que establece que Tacna pasaba a formar parte de Perú (integrándose en lo que en la actualidad es el departamento de Tacna) y Arica permanecía siendo una provincia de Chile; al tiempo que este último país se comprometía a pagar a Perú una indemnización de seis millones de dólares estadounidenses. También en el mismo año acontece la quiebra de la bolsa de valores de Nueva York que originó una grave crisis económica de imprevisibles consecuencias a nivel mundial, en especial en los países capitalistas, y, tomando en cuenta al Perú capitalista de Leguía, fue un golpe bajo al país.
Por su parte, César Vallejo sí tuvo una visión marxista hasta 1938, año de su muerte. La guerra civil española (1936-1939) influyó radicalmente en él, como en otros intelectuales contemporáneos a él: “contra la guerra imperialista, por la defensa de la Unión Soviética, contra el fascismo, con el proletariado”. Estimó a la República, del que fue partidario. Se sabe de las existencias de revistas de intelectuales que apoyaron la causa, como “Hora de España”, que profesaba “Al servicio de la causa popular”, en enero de 1937. En estos contextos, se habla de la famosa “poesía comprometida directa y reflexiva”. Se sabe además de las formas poéticas comunes que él conocía: la balada española (de carácter de la lucha política) y el romance (poesía comprometida).
En septiembre de 1937, período más productivo de César Vallejo, fecha de la escritura de “España, aparta de mí este cáliz”, se afirma su visión humanizante y cristiana, de compromiso histórico y vital, que según el crítico Salomón, pertenece a la Cultura Íntima del vate peruano. Además, según el crítico Bowra, para un poeta “Cristo puede significar la encarnación de los más tiernos y generosos impulsos del alma”. Se sabe que Vallejo tenía influjo cristiano, católico, a pesar de estar en el vanguardismo, que atacaba el dominio de la religión. En su poema “Espergesia” revela la incertidumbre espiritual en su generación, una angustia corrosiva. Muchos críticos señalan que nunca perdió su fe cristiana. Según el crítico Paoli, Vallejo incorporó el cristianismo a su percepción del marxismo, que sería una de las semillas de la teología de la liberación.
En esa época de lucha de clases sociales, de políticas, Vallejo encontraba en el miliciano el hombre forjando su propio destino socialista; aquel ser que rompe con su pasado alienante para comenzar su misión humanizante. Encuentra en el intelectual burgués una persona comprometida con la causa revolucionaria y en la alineación un desliz; pero su percepción para con ellos, los burgueses, es, en medida, negativa. Alude en sus propuestas culturales la praxis del marxismo, lecturas de Mariátegui y de Marx. La noción del hombre forjando su destino socialista, con el papel de Dios reducido al nivel humano, fue también –al igual que muchas de las ideas en los poemas españoles de Vallejo– uno de los temas centrales de la literatura popular socialista de los años de la Guerra Civil, en los cuales César Vallejo vio en estos años un período-proceso de ascendencia, una formación de un sistema universal motivado por la necesidad humana y la fraternidad.
Así, César Vallejo crítica duramente a los artistas indiferentes ante las realidades históricas de su tiempo, según su poética: “los escritores deben tomar conciencia de su papel en la lucha social”. El concepto de la praxis revolucionaria fue fundamental en la comprensión de la lucha proletaria de César Vallejo. Para el autor de Los heraldos negros (1918) el lenguaje podría ser símbolo de trabajo. Él creía en el paraíso “social-comunista”. Por lo tanto se configura la imagen de Vallejo como un ecléctico social-marxista-comunista: bolchevista, marxista, mariatéguista, de Trostky, Víctor Serge y Max Eastman. Todos ellos en un frente comunista revolucionario.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o, de su propio país como de países extranjeros. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

