El último libro de J. J. Maldonado, E-mails con Roberto Bolaño (Seix Barral, 2025), llegó un poco tarde a mis manos. Recién pude adquirirlo a mediados de enero, cuando la vorágine editorial del cierre de año ya había sedimentado y el ruido de las novedades comenzaba a disiparse. Tal vez esa demora fue beneficiosa: me permitió acercarme al libro sin el apremio de la coyuntura, con una lectura más atenta y menos condicionada por el entusiasmo inmediato que suelen generar los lanzamientos. En general, sigo la obra de Maldonado con interés, no solo porque se trata de un autor que aún no alcanza los cuarenta años, sino porque representa una de las voces más constantes y entusiastas del cuento y la novela contemporáneos, además de ser uno de los narradores más comprometidos con el oficio de construir historias, experimentar con formas y asumir riesgos narrativos.
Desde el epígrafe que abre el libro —una cita del escritor argentino Rodrigo Fresán que dice: “La vida es más un libro de cuentos que una novela”— se evidencia el respeto y la admiración que J. J. Maldonado siente por la narrativa de distancias cortas. No se trata de una frase ornamental ni de una simple declaración de principios, sino de una clave de lectura que atraviesa todo el volumen. Maldonado ha demostrado, a lo largo de su trayectoria, una afinidad particular con el cuento como forma literaria, un género que exige precisión, economía expresiva y una arquitectura narrativa minuciosa. No es casual que sea autor de libros como Los Buguis (Narrar, 2015) y Quien golpea primero golpea dos veces (Campo Letrado, 2019), colecciones de relatos que ya anticipaban su interés por personajes desplazados y situaciones límite.
En su novela El amor es un perro que ruge desde los abismos (Emecé, 2021), Maldonado amplía su registro y propone una suerte de novela de aprendizaje atravesada por la acción, el suspenso y ciertos elementos del thriller. En ella se advierte un marcado cruce con la cultura pop, el manga, las series animadas y el imaginario audiovisual contemporáneo. Sin embargo, más allá de estos referentes, lo que verdaderamente destaca es el ritmo ágil, casi nervioso, de la prosa, una cadencia que delata la formación periodística del autor, egresado de la Universidad Bausate y Meza y con estudios de máster en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Esa experiencia se traduce en una escritura que sabe dosificar la información, mantener la tensión narrativa y avanzar con soltura sin sacrificar profundidad.
En E-mails con Roberto Bolaño, el libro que nos concierne en esta oportunidad, la gran línea temática es la metaliteratura y la figura del doble, es decir, el fenómeno del doppelgänger. Maldonado construye una serie de cuentos que dialogan de manera explícita con autores fundamentales de la literatura contemporánea y moderna. Así, encontramos relatos dedicados a Enrique Vila-Matas, Alejandro Zambra, Rodrigo Fresán, Antonio Cisneros, Han Kang, Mario Vargas Llosa, Mariana Enríquez, Fernanda Melchor, Pierre Michon y, como el título anuncia, a Roberto Bolaño. Cada uno de estos nombres funciona no solo como homenaje, sino como punto de partida para una exploración ficcional que oscila entre la admiración, la parodia y la apropiación literaria.
Aunque esta estrategia puede entenderse como una forma de tributo a grandes figuras de la literatura —a quienes Maldonado ficcionaliza y reinterpreta—, también es cierto que en el libro aparecen ciertos clichés, frases hechas y algunos prejuicios sobre la vida y el carácter de los narradores representados. No obstante, conviene recordar las palabras del escritor ruso Boris Pasternak, quien en una entrevista concedida a Olga Carlisle en 1960 para The Paris Review afirmaba que “en el epicentro de la literatura se encuentran el mundo de los lugares comunes, las convenciones y los nombres establecidos”. Desde esta perspectiva, el uso de tópicos y estereotipos no necesariamente empobrece el texto, sino que puede convertirse en un recurso consciente, una materia prima que el autor manipula y resignifica.
Uno de los logros más evidentes del libro es el manejo del registro narrativo que adoptan los protagonistas-escritores. Maldonado se esfuerza por respetar los dialectos, las obsesiones, los vicios y las particularidades de cada figura literaria, construyendo personajes verosímiles que funcionan dentro de la lógica interna de los relatos. Esa fidelidad estilística incrementa el interés del lector, que se enfrenta a versiones ficcionalizadas pero reconocibles de autores reales. La lectura se vuelve, así, entretenida y ágil, aunque no por ello ligera o superficial. La mayoría de los cuentos conserva una densidad temática y simbólica que invita a la relectura y a la reflexión.
Resulta también significativo que el alter ego del propio autor, J. J. Maldonado, participe activamente en la vida de algunos de los escritores ficcionalizados, como si se tratara de un hombre de mundo que transita con naturalidad por distintos espacios culturales y literarios. Este gesto refuerza el carácter metaliterario del libro y plantea una reflexión sobre la identidad del escritor, la autorrepresentación y el deseo de pertenecer a una tradición. En cuanto a los escenarios, la mayoría de los relatos se sitúa en Europa, con Barcelona como epicentro narrativo, una ciudad que funciona casi como un personaje más. No obstante, también aparecen otros espacios significativos, como el Perú en el cuento dedicado a Mario Vargas Llosa, o Argentina en el relato centrado en Mariana Enríquez.
En ese sentido, E-mails con Roberto Bolaño puede leerse como un libro cosmopolita. Uno de los cuentos se desarrolla en París, en particular el dedicado a Pierre Michon, a quien Maldonado considera “el mejor escritor francés de su época”. Lo más curioso de estas historias es la manera en que se nos revelan los autores: no como figuras intocables del canon, sino como seres comunes, silvestres, carnales, pasionales e incluso moralmente ambiguos. En el caso de Michon, por ejemplo, se menciona su afición por coleccionar “tripitas”, esos objetos olvidados —fotografías, boletos, postales— que se encuentran al azar en libros de segunda mano y que funcionan como restos materiales de vidas ajenas.
El tema del doppelgänger aparece con especial fuerza en los cuentos dedicados a Alejandro Zambra, donde el joven J. J. Maldonado, o su alter ego, aprovecha su parecido físico con el escritor chileno para que le sucedan cosas importantes en Barcelona, objetivo que finalmente consigue. Este juego de identidades también se manifiesta en los relatos dedicados a Han Kang o Mariana Enríquez, entre otros, consolidándose como uno de los ejes centrales del libro. El doble, en este contexto, no solo es una figura narrativa, sino una metáfora del escritor contemporáneo, siempre dialogando con otras voces, otros estilos y otras tradiciones.
Por todo ello, E-mails con Roberto Bolaño se presenta como un libro ambicioso, consciente de sus influencias y dispuesto a dialogar con ellas sin complejos. Maldonado no oculta sus referentes ni pretende disimular sus lecturas; por el contrario, las convierte en materia narrativa y las somete a un proceso de reescritura que oscila entre el homenaje y la irreverencia. Es, en definitiva, un libro que invita a pensar la literatura desde dentro, a reflexionar sobre el oficio de escribir y sobre la inevitable presencia de los otros —los maestros, los ídolos, los dobles— en toda obra literaria.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024), Cantera de fuego (2025) y Fábulas de amor y libros (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.

