Uno de mis poetas y ensayistas latinoamericanos favoritos fue y sigue siendo Octavio Paz. Toda su obra —tanto su poesía como sus ensayos— es sobresaliente, estética y rigurosa. Aunque la genialidad de su pluma haga parecer que su prosa ensayística y su poesía son simples y ágiles, en realidad se trata de escritos profundos, reflexivos y fruto de un gran trabajo intelectual.
En efecto, sus ensayos son fascinantes: desde El laberinto de la soledad (1950), que reflexiona sobre los mexicanos y la mexicanidad, su herencia histórica y su apertura a la universalidad, hasta El arco y la lira (1956), donde indaga en la naturaleza de la poesía; pasando por Los hijos del limo (1974), estudio sobre la tradición moderna de la poesía occidental —del Romanticismo del siglo XIX a las vanguardias del siglo XX—; o Cuadrivio (1965), que reúne cuatro estudios críticos sobre Rubén Darío, Fernando Pessoa, Saint-John Perse y Giuseppe Ungaretti.
A esta lista se suma el ensayo Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo (1967), donde Octavio Paz reflexiona sobre el fundador de la antropología estructural. Este, inspirado en la lingüística de Saussure y Jakobson, propuso que las culturas funcionan como sistemas de signos con estructuras subyacentes que organizan mitos, parentesco y costumbres. No sorprende, entonces, que la figura de Lévi-Strauss y sus libros fueran estudiados con gran interés en San Marcos en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas en mis años universitarios.
De acuerdo con el testimonio de Paz, conoció la obra de Lévi-Strauss a partir de un comentario de Georges Bataille sobre Las estructuras elementales del parentesco (1949). Cuando lo leyó por primera vez, atraído por el tema del incesto en el ámbito familiar, lo abandonó y lo pospuso para más adelante. Sin embargo, tras leer Tristes trópicos (1955) —una obra híbrida entre autobiografía, relato de viajes, crónica etnográfica, filosofía y crítica de la civilización moderna—, su interés por el estudioso francés renació. A partir de la lectura de la mayoría de los trabajos Claude Lévi-Strauss, el Nobel mexicano afirmará que “los escritos de Claude Lévi-Strauss poseen una importancia triple: antropológica, filosófica y estética”.
Según el autor de Piedra del sol (1957), “Lévi-Strauss afirma que la antropología es (o será) una rama de la lingüística. O sea: una parte de una futura ciencia general de los signos”. En ese sentido, Paz destaca la preocupación del antropólogo francés por el pensamiento mítico y observa: “La pretendida oposición entre pensamiento lógico y pensamiento mítico no revela sino nuestra ignorancia: sabemos leer un tratado de filosofía pero no sabemos leer los mitos”.
Así, Paz sostiene, estudiando a Lévi-Strauss: “Un mito es otro mito. Cada mito despliega su sentido que, a su vez, alude a otro, y así sucesivamente hasta que todas esas alusiones y significados tejen un texto: un grupo o familia de mitos. Ese texto alude a otro y a otro (…) componen un conjunto, no tanto un discurso como un sistema de movimiento y perpetua metamorfosis: un lenguaje”.
Por su parte, en el segundo capítulo del ensayo, Paz relaciona la concepción de los mitos con la de la poesía: “El significado del poema no está en lo que quiso decir el poeta, sino en lo que dice el lector por medio del poema (…). Es un fenómeno común a todas las artes: el hombre se comunica consigo mismo, se descubre y se inventa, por medio de la obra de arte”.
Aunque en ese capítulo confiesa que su fanatismo por la poesía se impuso, Paz siempre advierte que lo que ofrece es una lectura personal y poética de la obra del antropólogo francés, no desde la academia, sino desde la sensibilidad de un escritor fascinado por su pensamiento. Por eso define su ensayo como “un resumen de impresiones”, mezcla de reflexión poética y comentario filosófico.
En uno de los capítulos más sugerentes, al lado de nombres como Foucault, Mallarmé o Borges, Paz concluye —siguiendo a Lévi-Strauss— que: “Se confirma así aquello que apunté más arriba: el pensamiento salvaje no resulta inferior al nuestro ni por la finura de sus métodos ni por la importancia de sus descubrimientos. Otro punto a favor del Neolítico: ninguna de sus invenciones es nociva”. Según Lévi-Strauss, el Neolítico “es lo que más se acerca a nuestra idea de una Edad de Oro”.
En efecto, durante el Neolítico se desarrollaron la revolución agrícola, la domesticación de animales, el sedentarismo, la producción de excedentes, la especialización laboral, los avances técnicos, la organización social y los rituales religiosos, entre otros logros. He ahí la vigencia del conocimiento del hombre antiguo en nuestra época: nada envidiable, en verdad.
Para Paz, la obra de Lévi-Strauss es fundamental porque revela al ser humano como un ser de signos, cuya vida social se organiza como un lenguaje y como un sistema de intercambios simbólicos. Este hallazgo dialoga íntimamente con la poesía, que también explora el lenguaje y sus estructuras. El título El nuevo festín de Esopo simboliza esa idea: la vida humana es un banquete de signos y palabras que aún estamos aprendiendo a descifrar.
En ese sentido, Paz emplea la metáfora del “festín” para subrayar la abundancia de significados que genera el lenguaje, y lo califica de “nuevo” porque el estructuralismo intenta ordenar ese banquete simbólico. Sin embargo, aunque admira la lucidez de Lévi-Strauss, Paz no se entrega ciegamente a su sistema. Advierte sus límites: el riesgo de reducir la riqueza viva de la poesía y de la experiencia humana a meros esquemas abstractos. Esa tensión hace de este ensayo una invitación permanente a su lectura.
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Francois Villanueva Paravicino
Escritor, corrector de estilo, columnista y amante de los libros. Estudió Literatura y cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023), Operación Catástrofe (2024) y Cantera de fuego (2025). Ha sido distinguido en diferentes certámenes literarios, tanto nacionales como internacionales.

