La ceremonia se llevó en las instalaciones del Cuartel de Ingeniería encabezado por el Comandante quien estuvo acompañado de los Oficiales jefes de compañías y todo el personal que alberga este Cuartel.
PROCLAMA DEL MINISTRO DE DEFENSA CON OCASIÓN DE CELEBRARSE EL CENTÉSIMO CUADRAGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE ARICA
Hace 140 años un día como hoy 7 de junio, en el Morro de Arica, un grupo de compatriotas se enfrentaba ante un terrible dilema: seguir al instinto natural de conservación de la vida y aceptar la propuesta de rendición de un enemigo mucho más numeroso y potente; o luchar por defender el honor y la dignidad nacional, conscientes de que al hacerlo tendrían que ofrendar sus propias vidas.
Todos sabemos la decisión que tomaron estos nobles compatriotas y que pelearon hasta quemar el último cartucho, erigiéndose con este acto en un símbolo inmortal de dignidad y amor a la patria.
El legado que nos dejaron Bolognesi y este valiente grupo de peruanos en esa épica jornada del morro de Arica, es mostrarnos la viva evidencia de lo que significa amor a la patria. nos enseñaron que es algo que no nace de la mente, pues está más allá de la simple lógica y el discurso; que es algo que no nace del egoísmo, pues está más allá de cualquier interés personal o de grupo; que es algo que no nace de las bajas pasiones pues es está más allá del resentimiento, del odio, de la calumnia y la división; nos enseñaron que cuando trascendemos nuestro ego, y nos sobreponemos por una causa justa ante nuestras pasiones y emociones; se enciende en lo más profundo de nuestro ser esa llama espiritual que llamamos amor; la cual nos impulsa a servir a los demás espontáneamente sin pedir nada a cambio; estando muy conscientes de que al hacerlo podremos ofrendar nuestras propias vidas.
Hoy nuestra patria y el mundo entero enfrenta grandes adversidades y desafíos, que no sólo reclama el esfuerzo de médicos, enfermeras, auxiliares, policías, soldados, avioneros y marineros; sino el concurso espontáneo y solidario de todos los peruanos.
La vida nos está dando la gran oportunidad de mostrar la grandeza de un pueblo unido. una pandemia amenaza con llevarse a aquellos que nos dieron la vida y nos cuidaron con amor, a nuestros compañeros o compañeras, a nuestros hijos, a nuestros hermanos a los seres más queridos que tenemos en esta vida.
Hoy, es tiempo de unión. hoy el destino nuevamente nos exige al igual que a esos valientes peruanos del morro de Arica a decidir entre el dilema de darnos por vencidos ante el desaliento, la desunión, el resentimiento, la envidia, los intereses subalternos que son enemigos más peligrosos que la pandemia o trascender nuestro ego e ir más allá de las pasiones y emociones para encender esa llama de amor a la patria y juntos vencer a este enemigo invisible.
Hoy es una hora de prueba. Es hora de evidenciar si estamos más allá del discurso, de los intereses personales, del resentimiento, del odio.
Hoy es un día para saber si más allá de nuestras diferencias somos capaces de unirnos y defender a los más vulnerables conscientes que en el intento podremos ofrendar nuestras vidas.
un pueblo como el Perú que cuenta con hijos como Bolognesi y los valientes del morro que supieron morir con grandeza nos da la plena convicción que el dolor, sufrimiento, hambre y desconcierto que pueda traer consigo cualquier amenaza no quebrantará nuestro coraje y que juntos unidos por el amor a la blanca y roja jamás nos daremos por vencidos y de que abrigamos la convicción de que emergeremos de esta pandemia como un pueblo más unido, más solidario, y más fuerte.
Oh sagrada blanca y roja que flameas imponente en lo alto de los cielos, anunciando con orgullo la libertad de tu pueblo. tu que representas al quechua y al aimara, al Ashaninka y al Awajún, al criollo y al mestizo permítenos ante ti reverentes; renovar el día de hoy nuestro sagrado juramento de no quebrantar con actos Egoicos la unión que representas y como lo hiciera Bolognesi luchar hasta dar la vida, sin pedir nada a cambio en defensa de los sagrados intereses de nuestra amada patria.
Te prometemos que mientras lata el corazón de un peruano jamás serás arriada por enemigo alguno porque simbolizas la dignidad y el honor de nuestro pueblo.

