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ABANCAY NO PUEDE SEGUIR PERDIENDO SUS FAJAS MARGINALES: RECUPERARLAS ES DEFENDER EL FUTURO DE LA CIUDAD

La recuperación de estos espacios no debería ser entendida como una disputa entre la Municipalidad y determinados sectores de la población

Durante años, las fajas marginales de Abancay fueron ocupándose progresivamente. Lo que comenzó como ocupaciones que pudieron parecer aisladas terminó convirtiéndose en un problema urbano que hoy la ciudad está obligada a enfrentar. El caso de la quebrada Chinchichaca vuelve a poner esta realidad sobre la mesa y obliga a preguntarnos qué ciudad queremos construir y qué estamos dispuestos a preservar para las próximas generaciones.

La recuperación de estos espacios no debería ser entendida como una disputa entre la Municipalidad y determinados sectores de la población. Es, fundamentalmente, una decisión que tiene que ver con la seguridad, el ordenamiento y el futuro de Abancay. Y aquí hay algo que debe quedar absolutamente claro: una faja marginal no es un terreno abandonado ni un espacio disponible para quien llegue primero. Es un área que cumple una función de protección y seguridad. Cuando estos espacios son ocupados, la afectación no termina en quienes viven o construyen allí; las consecuencias terminan alcanzando a toda la ciudad.

Una quebrada necesita espacio. Un río necesita espacio. Los trabajos de limpieza, descolmatación y prevención necesitan espacio. La maquinaria que debe ingresar ante una emergencia necesita espacio. Y una ciudad que pretende crecer de manera ordenada también necesita reservar áreas para su infraestructura futura. Cuando esos lugares son ocupados, Abancay pierde capacidad para prevenir riesgos, responder ante emergencias y planificar su crecimiento.

El problema es que estas ocupaciones no aparecieron de un día para otro. Durante años fueron avanzando y, en muchos casos, ante la pasividad de las autoridades. Precisamente por eso hoy recuperarlas resulta mucho más complejo. Pero existe una verdad que no podemos seguir esquivando: el paso del tiempo no convierte una ocupación indebida en un derecho. Si durante años se permitió que una situación irregular avanzara, eso no significa que deba mantenerse indefinidamente ni que la ciudad tenga que renunciar a recuperar espacios que cumplen una función pública.

La recuperación de las fajas marginales de Chinchichaca representa, por ello, una oportunidad para empezar a cambiar esa lógica. No se trata únicamente de abrir espacio para una futura vía ni de realizar trabajos de limpieza. Se trata de devolverle a Abancay áreas que necesita para proteger sus cauces, prevenir riesgos, ejecutar infraestructura y ordenar su crecimiento. También significa pensar más allá del presente. Abancay seguirá creciendo y necesitará nuevas vías, infraestructura y mejores condiciones para enfrentar las lluvias y otros fenómenos naturales. Si los espacios estratégicos continúan siendo ocupados, cada vez será más difícil construir una ciudad planificada y segura.

Por eso, recuperar las fajas marginales no debería ser visto como una acción contra la población. Es precisamente lo contrario: es recuperar espacios para toda la población. Los terrenos pueden parecer hoy vacíos o susceptibles de ser utilizados, pero cuando llega una emergencia queda demostrado por qué deben permanecer libres. Y existe otra responsabilidad todavía mayor: impedir que, una vez recuperados, vuelvan a ser ocupados.

La discusión no debería reducirse a quién llegó primero, quién lleva más años ocupando un determinado espacio o quién permitió que el problema creciera. La verdadera pregunta es mucho más importante: ¿queremos seguir perdiendo espacios que necesita toda la ciudad o estamos dispuestos a recuperarlos para construir un Abancay más seguro y ordenado?

Las fajas marginales no pertenecen a un alcalde, a una gestión municipal ni a un grupo determinado de vecinos. Cumplen una función para toda la población. Y si Abancay quiere crecer con planificación, debe empezar por respetar y recuperar los espacios que nunca debieron ser ocupados.

Recuperar una faja marginal no es quitarle espacio a la ciudad. Es devolverle a la ciudad un espacio que necesita para protegerse, crecer y mirar hacia el futuro.

Fte: La Red digital

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