En la región, persisten desafíos relacionados con el acceso limitado a servicios de salud de calidad, educación adecuada y la falta de empleo formal.

Apurímac registró una leve pero significativa reducción en sus niveles de pobreza durante el 2024: el porcentaje de personas en condición de pobreza bajó de 25.8% en 2023 a 24% en 2024, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Aunque esta mejora demuestra un avance positivo, más de uno de cada cuatro habitantes de la región todavía enfrenta dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

Este descenso en la pobreza puede estar asociado a la recuperación de actividades económicas clave en la región, como la agricultura, la minería artesanal y algunos programas sociales focalizados en las zonas más vulnerables. Sin embargo, la realidad cotidiana de muchas familias en Apurímac sigue marcada por la precariedad y la informalidad laboral.

En la región, persisten desafíos importantes relacionados con el acceso limitado a servicios de salud de calidad, educación adecuada y la falta de empleo formal, lo que dificulta la estabilidad económica de los hogares y su capacidad para mejorar su calidad de vida.

“La reducción de la pobreza en Apurímac es una señal positiva, pero es fundamental entender que este cambio debe ser sostenible y acompañado de políticas públicas que aborden las causas estructurales del problema”, señaló el economista César García, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

Para García, la clave está en promover un desarrollo regional diversificado que aproveche las potencialidades locales, como la agricultura sostenible, la minería responsable y el fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa, generando así empleos formales y estables.

También resaltó la importancia de mejorar la infraestructura y servicios públicos, así como fortalecer las capacidades de gestión de las autoridades locales y regionales para asegurar que los recursos se utilicen de manera eficiente y lleguen a quienes más lo necesitan.

“Solo a través de un enfoque integral, que combine inversión social, desarrollo económico y gobernanza efectiva, Apurímac podrá transformar estos avances en mejoras reales y duraderas para sus ciudadanos”, agregó.

Finalmente, García recordó que la disminución de la pobreza en Apurímac es un avance estadístico importante, pero su sostenibilidad depende de cambios estructurales. En su opinión, no se trata solo de reducir porcentajes, sino de cerrar brechas persistentes en acceso a salud, educación, infraestructura y empleo formal. “Mientras el crecimiento no se traduzca en mayor resiliencia económica para las familias, el riesgo de retrocesos será alto. La región necesita políticas públicas focalizadas, inversión eficiente y una gestión territorial que priorice resultados concretos”, concluyó.

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