Carlos Iván Landa Kerschbaumer
La crisis en “Perú Libre”, nos hace recordar a la “izquierda Unida” de los años 80, tiempo en que los llamados rábanos (por su actuación bipolar y felona) fracasaron en toda la línea en su intento de vertebrar una organización de izquierda sólida, capaz de cumplir con los requerimientos de las clases populares, como no existía un partido fuerte, tenían que convocar a colectivos de izquierda.
En ese contexto el actual conglomerado del partido político creado por Vladimir Cerrón Rojas, parecía que no iba a cumplir con ese pasado que arrastran los partidos de izquierda, desde hace muchos años, puesto que sus 37 integrantes, parecían participar de una ideología sólida, mediante la cual iban a hacer trastabillar a la oposición congresal y sacar al gobierno por su clara ineficacia.
Pero nada hacía presagiar, que “Perú Libre”, como un “castillo de naipes”, se derrumbara, hasta quedar con solo 17 congresistas en su bancada, ahora no sabemos si llamarla oficialista o no, y si Waldemar Cerrón va a continuar siendo el vocero de la organización política, los hermanos Cerrón han sentido “el golpe” aunque tratan de justificar “la fuga” y que han quedado solo los auténticos.
La realidad es que la cuota de poder legislativa está dividida, en el oficialismo, aproximadamente son 12 parlamentarios los disidentes adeptos a Pedro Castillo, que hoy conforman la “bancada magisterial de concertación” y que fue la cuota del hoy presidente de la república, al momento de hacer la lista, cinco miembros engrosan “Perú Democrático” otros cuatro ya dejaron “Perú Libre”
El cerronismo está quebrado, y complica sus estrategias con la voluminosa deserción de 20 miembros que iniciaron la gestión parlamentaria de “Perú Libre” aunque el tema no es ideológico, si son las formas, porque del radicalismo se pasará a la moderación, aunque siempre se insistirá con la asamblea constituyente, predica de Castillo Terrones, que genera coincidencias con Cerrón.
Más allá de esto, el meollo del asunto, no pasa por la interpretación, sino por alcanzar los objetivos, aunque aducen ser democráticos, lo cierto es que pocos creen ese predicamento, para la derecha las organizaciones disidentes seguirán apostando por el apoyo a Pedro Castillo Terrones y seguirán protegiéndolo, más allá que se denominen “Perú Democrático” o de cualquier etiqueta.
Aunque algunos exintegrantes de “Perú Libre”, señalan como pretexto, que dejan la bancada por “principios” los “cerronistas” aseguran que lo hacen por felonía, empero las disidencias no son novedad en el congreso de la república, ha sucedido en todos los gobiernos, desde la época de Alberto Fujimori, donde compraron voluntades para lograr mayoría y generar normas a la medida.
En los tiempos de Ollanta Humala, se produjo una nueva deserción de congresistas, que se alejaron del nacionalismo y establecieron una nueva bancada, por efectos de la supuesta derechización del régimen que aplicó una hoja de ruta, en la época de PPK se produjeron disidencias en la bancada de Fuerza Popular y la oposición de la izquierda se dividió en dos grupos.
En los últimos tiempos, la motivación para que los congresistas dejen los partidos con que llegaron al legislativo, es la toma de decisiones y la satisfacción que deben darles a los electores durante las semanas de representación, se aduce que algunos no tienen respuesta cuando se les exigen obras, debido a que cúpulas de partidos políticos ningunean a los congresistas que son invitados.


