
Los rimenses llegaban a este partido ya eliminados de toda competición internacional (no tenían ni chances de llegar a la Copa Sudamericana), pero sí tenían un compromiso con sus hinchas, de demostrarles que sin presiones el equipo puede mostrar algo más de lo poco que mostró en esta Copa. Pero Santos lo superó por todos lados y aprovechó la pasividad defensiva de la defensa peruana.
Basta ver cada uno de los goles de Santos para darse cuenta de que algo en Sporting Cristal no anda bien. Los jugadores se entregaron a la suerte de cada una de las individualidades que tiene y dejó de ser un equipo. Uno que proponga, que meta, que presione. Y ante un cuadro brasileño, esto se pagó caro.
Literal, Vanderlei, portero local, fue un espectador de lujo. Los peruanos nunca intentaron un remate franco al arco. Mientras que el ‘Peixe’ atacó cuando quiso y tuvo un alto porcentaje de efectividad, porque ni siquiera se puede hablar de un Mauricio Viana figura, pues solo salvó una ocasión clara. Las demás las sacó de la red.
Sporting Cristal necesita una reingeniería. En esta Copa Libertadores no se vio aquel equipo con un manual de estilo. Se le vio abandonado a su suerte y los resultados son la muestra: tres visitas, tres goleadas, ningún partido ganado y apenas dos goles anotados. ¿Dónde está el Cristal que los hinchas quieren ver? El campeonato local, ya no es más un termómetro para el vigente campeón. Y el examen internacional lo reprobaron de forma vergonzosa.



