VIOLENCIA E IMPUNIDAD:

Ella es María y en su haber existen casi 57 años y una historia que, por las noches, le roba el sueño. Ella es madre de siete hijos y vive en una de las comunidades campesinas del distrito de Kishuará en Andahuaylas, y a su avanzada edad ha vivido en carne propia la violencia sexual, y por si esto fuera poco, la impunidad por parte de las autoridades locales; sin embargo, no existe día en que no luche por darle batalla legal a quien intentó ultrajarla; es así que hoy, utilizamos estas líneas para contar el drama que vive esta humilde mujer y su familia en busca de justicia.

Fue un martes como hoy, cuando la vimos por primera vez, sentada en la puerta del recinto donde acuden quienes buscan justicia; lugar a donde acude cada dos días para averiguar si ya le dieron trámite a su caso; ella lleva así casi dos meses y aún no sabe cómo va la denuncia que interpuso.

Nos cuenta que pasó por el médico legista, la cámara gessell y canto trámite exige el protocolo en estos casos; pero a casi 60 días de ser víctima de intento de violación ninguna autoridad se ha interesado por ella y su familia; “quizá buscan que muera o me violen para que alguna autoridad se interese por mí”, nos dice en quechua en medio de palabras entrecortadas.

Y es así, existen cuantiosos casos de este tipo que no se aceleran y muchos de ellos terminan archivándose y liberando a los agresores; la policía tiene un rol y al parecer muchos agentes no se interesan por cumplirlo; como en el caso de esta víctima; que tiene que llamar al joven oficial que lleva su denuncia; “ a veces me contesta y me dice que aún el médico legista no ha enviado los documentos para que este pase a la fiscalía e inicien las diligencias y las averiguaciones; es la misma respuesta una y otra vez y ya van casi dos meses”; se lamenta María, mientras anda con temor al asecho de su agresor.

María es una de las tantas mujeres andahuaylinas que buscan en la justicia respeto para los más vulnerables; pero esta esperanza suya parece disiparse pues teme por su vida y al preguntarle qué le gustaría, sonriente, dice que “busco justicia, deseo caminar libre en mi chacra sin que nadie me violente o intente lastimarme; soy viuda y eso en una comunicad significa que eres débil; por ello quiero que me respeten, yo aún creo en la justicia de mi país”.

La responsabilidad es de las autoridades, la Fiscalía, la Policía y los profesionales que al parecer no están cumpliendo su trabajo; desde estas líneas nuestro llamado a la conciencia y celeridad de estos casos que cada vez son más; y muchos de ellos quedan impunes.

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